Males que lucen incorregibles

No es esta la primera vez que la Iglesia Católica ha alzado su voz para llamar la atención sobre la mala situación de los hospitales, fustigar la corrupción en el ejercicio político como medio de enriquecimiento, o deplorar el dramático caso del creciente número de adolescentes embarazadas que, por lo general, traen al mundo criaturas que crecerán en hogares deformados, sin una crianza digna que les asegure protección, educación y formación en valores morales.
Con la misma persistencia y pesar que ahora, la Iglesia Católica ha tenido que remachar frecuentemente sobre el mal de la violencia intrafamiliar, que degenera en feminicidios, suicidios y orfandad, y la criminalidad como fuente de inseguridad ciudadana. La falta de oportunidades para tener acceso a medios de ganarse la vida con un trabajo digno ha sido también un motivo permanente de preocupación.
El Sermón de las Siete Palabras, el Viernes Santo, nuevamente hizo hincapié en estos males que parecen incorregibles, inacabables. Esta redundancia debe preocuparnos a todos y con mayor énfasis a quienes gobiernan y aspiran a gobernar, porque, sin duda, significa que por más que se ha prometido un saneamiento de nuestra conducta social, no hemos avanzado lo suficiente para sacar estos males de nuestra bitácora de nación.

Balance  que aún es muy alto

El último boletín de ayer del Centro de Operaciones de Emergencia (COE), el número 3 del Operativo Semana Santa, reportó 19 muertos, 14 de ellos en accidentes de tránsito y 5 por ahogamiento. Las motocicletas aportaron 11 de los muertos. Llama la atención que de 222 atendidos por intoxicación alcohólica, 28 son menores de entre uno y 17 años de edad. El boletín final del operativo, el 4, que el COE emitirá hoy, dirá la última palabra en cuanto a cifras.
En comparación con las cifras finales de Semana Santa de 2015, cuando el COE reportó 30 personas muertas, 26 por accidentes de tránsito y 4 por ahogamiento, parecería que esta vez mejoramos en el comportamiento durante el disfrute del asueto. Sin embargo, las cifras trágicas de este año siguen siendo demasiado altas. Debemos demostrar más amor por la vida propia y la ajena.