Maltratan haitianos

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POR SANTIAGO GONZALEZ
SANTIAGO.- El sacerdote Regino Martínez aseguró ayer que son ciertas  las denuncias en Estados Unidos, de la directora del Movimiento de Mujeres Dominico Haitianas (MUDHA), Sonia Pierre, de que en la República Dominicana se maltrata a los migrantes haitianos y no se les reconocen los derechos de nacionalidad a sus descendientes nacidos aquí.

“De que en la República Dominicana se maltrata al migrante ilegal  haitiano, al trabajador, es cierto”, dijo el religioso jesuita. 

Martínez, vocero del movimiento Solidaridad Fronteriza, quien realiza trabajos de acompañamiento a los extranjeros de la frontera Norte, se quejó nuevamente de los controles militares a quienes acusa de corruptos.

En Washington, la directora del MUDHA denunció que las autoridades dominicanas niegan las documentaciones legales a los hijos de migrantes haitianos nacidos en la República Dominicana, en franca violación a la Constitución de la República, pero el sacerdote cree que los problemas son mas graves que como los describió Pierre.

Martínez  dijo que esos maltratos se aprecian cuando el gobierno no aplica la ley y sostuvo que los controles existentes para evitar la penetración de haitianos ilegales a República Dominicana están en manos de la oficialidad, (la guardia), “y quienes más se benefician de la ilegalidad y hacen maltratos son los militares”.

El cura católico dijo que el problema no es de toda la sociedad dominicana, porque de lo que se trata es de que, “la Dirección de Migración no aplica los controles del protocolo del 1999 firmado con Haití para realizar el proceso de repatriación y no aplica tampoco las leyes internacionales en ese sentido”.

Manifestó que  el problema de la República Dominicana con los haitianos es que no aplica las leyes de los inmigrantes y no hay un control racional, legal, ni humano “y eso se puede decir aquí y el cualquier parte del mundo”.

Martínez también entiende que aquí hay posibilidades de control, que hay recursos para ellos, pero que no se ponen en práctica, debido a la corrupción imperante entre los controles o puestos militares de chequeos en toda la zona fronteriza con el vecino país.

A juicio del sacerdote Martínez, lo único que el país y sus autoridades tienen que hacer para evitar que se sigan haciendo acusaciones de maltratos a los migrantes haitianos es aplicar las leyes que hay y los acuerdos migratorios entre ambas naciones.

 El sacerdote se refirió a las declaraciones de varios estadounidenses que durante la entrega del premio “Robert F. Kennedy de Derechos Humanos 2006”, destacaron una actitud presumiblemente violenta  contra los inmigrantes haitianos y sus descendientes en la República Dominicana, que calificaron como muy alarmante.

Pierre denunció que,  “la comunidad a la que pertenezco, la de los haitianos y dominicanos de ascendencia haitiana, es una de las más pobres y vulnerables y es sujeta al más cruel rechazo de sus derechos básicos”.

En Honduras, a principios de este mismo mes Pierre también afirmó que “la discriminación racial y étnica en la República Dominicana es parte de la historia colonial”.

También dijo que  a lo largo y ancho de la historia dominicana se ha percibido un rechazo a los legados de la población africana en la República Dominicana.

“Esa ideología se impone desde los gobiernos, quienes han minimizado y menospreciado nuestra cultura africana”, sostuvo.

Alegó que “dentro de los estereotipos que ha manejado la ideología dominante, hay un elemento que es sumamente importante, ya que el equivalente a negro en el país es ser haitiano o haitiana”.