Mañana se celebra el Día Internacional
de la Danza

POR CARMEN HEREDIA DE GUERRERO
El 29 de abril fue declarado en 1982 por el Comité Internacional de la Danza del Instituto de Teatro (ITI UNESCO), como Día Internacional de la Danza. La fecha fue sugerida por Piotr Gussev, y se corresponde al día del nacimiento de Jean Jacques Noverre, coreógrafo francés (1727- 1810).

La intención del Día Internacional de la Danza es reunir todos los géneros dancísticos para celebrar esta manifestación artística y su universalidad, en un ideal de unidad y en aras de la paz y la amistad, a través de un lenguaje común: la danza.

Muchos se preguntarán, ¿quién era ese personaje tan importante cuya fecha de nacimiento ha sido escogida para celebrar el Día de la Danza en todo el mundo? Les invitamos a conocerlo.

ANTECEDENTES

A finales del siglo XV, en pleno Renacimiento, la danza ocupa un lugar preponderante como expresión artística de todas las clases sociales. Para el siglo XVI, los ballets de corte forman parte de los espectáculos palaciegos; los argumentos de estos ballets son extraídos de la antigüedad clásica, y en ellos aparece Apolo como figura protagónica, que sustituye la figura del Diablo, predominante en todas las manifestaciones de danza de la Edad Media. Las danzas de los nuevos espectáculos tienen sus raíces en las danzas campesinas italianas llamadas “balli”.

Catalina de Médicis, quien se había casado con Enrique II de Francia, lleva la cultura florentina a los palacios franceses. Siendo en Italia donde se desarrollan estos primeros espectáculos de danza, es en Francia bajo el influjo de esta mujer, donde logran mayor apogeo, y es allí en donde se unifica por primera vez en una representación de danza, el argumento, la música, la poesía y los decorados; el resultado de esta síntesis produce el primer ballet, que da inicio a la historia de la danza clásica o ballet, y que se conoce como “El Ballet Cómico de la Reina”, estrenado en París el 15 de octubre de 1581.

Los espectáculos que le siguieron fueron denominados “Ballets Cómicos”, en los que se alternaban con las mascaradas. De este intercambio surge el “Ballet Mascarada”, que luego da paso al “Ballet de Corte”. Todos los que participan de estos ballets cubrían sus rostros con máscaras. Con la llegada al trono de Francia de Luis XVI, el ballet recibe un gran impulso y el propio rey participa en los ballets. Para estos años el ballet logra en Francia vida independiente, lo que da lugar a la creación de la Academia Francesa de Ballet, bajo la orientación de Pierre Beauchamps. La labor de este maestro es determinante para el ballet, al crear un vocabulario denominando y codificando los pasos. Su mayor aporte fue la creación de las cinco posiciones de los pies, que son la base de la danza clásica o académica.

El ballet deja de ser entretenimiento cortesano y pasa al escenario como arte profesional, surgen los primeros bailarines. Con la nueva perspectiva aparece la maquinaria teatral, la tramoya, la escenografía, y los técnicos teatrales. El vestuario aún renacentista y el uso de las máscaras obstaculizan a los nuevos profesionales de la danza. Las bailarinas comienzan a ocupar los primeros lugares convirtiéndose en ídolos del público. Las más importantes del siglo XVIII fueron María de Cupis Camargo y María Sallé, innovadora, precursora de las reformas de Noverre.

JUAN JORGE NOVERRE

– El Revolucionario

Nació en Suiza el 29 de abril de 1727. Basado en las ideas de María Sallé, produce una verdadera revolución en el plano danzario. Crea una nueva forma de expresión y se rebela contra los estorbos y limitaciones que representaban el vestuario y las caretas. Noverre no sólo quería que el ballet despertase admiración por su técnica, sino que conmoviera emocionalmente por su expresión, al igual que el drama y la tragedia. Quería que el ballet fuera dentro de su medio expresivo, un reflejo de la vida. Sus reformas fueron rechazadas por la Ópera de París, donde funcionaba la Academia de Danza, pero más tarde sus puntos de vista lograron imponerse y determinaron el nuevo rumbo del ballet.

REFORMAS DE NOVERRE

Sin duda, es Noverre la figura más importante de la danza en el siglo XVIII. Su mayor aporte es la creación de un nuevo género, que se conoce como “Ballet de Acción”, cuyo objetivo principal era la expresión, no la convencional, sino la creadora. Dio un nuevo sentido al cuerpo de baile, dándole parte directa en la acción, dejando de ser fondo plástico.

Noverre crea un nuevo concepto del espectáculo, al concebirlo como una fusión de elementos en el que intervienen junto a los bailarines, el pintor, el músico, el maestro de danza, el tramoyista y el poeta. Otorgó gran importancia al coreógrafo, exigiéndole inculcar a los intérpretes, el sentido de la obra.

Reemplazó el vestuario y suprimió las máscaras, las pelucas, los toneles masculinos y las “paniers” femeninas, que limitaban la acción y la libertad de movimientos. Su libro “Cartas sobre la danza y sobre los ballets”, escrito en Lyons en 1758, es una excelente obra teórica, donde quedan expuestos sus principios y criterios, muchos de los cuales aún tienen vigencia. Noverre muere en 1810. Todo el siglo XVIII había desfilado ante sus ojos, percibiendo el nuevo rumbo que tomaría este arte a partir de su Ballet de Acción.