Manual que viene al caso

Es inevitable que el acceso a ciertos espacios públicos esté vedado a prédicas y discursos políticos o religiosos que impidan escuchar otras voces y puedan atraer la atención de las demás personas que discurren y que no deben estar expuestas a demoras en los medios colectivos de transporte. Ninguna aglomeración por mínima que resulte debe obstaculizar el fluir de libre derecho que corresponde a muchos miles de pasajeros que acuden diariamente al Metro y al Teleférico, organizados con profesionalidad para que los ciudadanos permanezcan allí el tiempo más corto posible. Son lugares apropiados solo para detenerse a escuchar la música ambiental y los avisos de llegada o partida a destinos.

La Oficina para el Reordenamiento del Transporte, Opret, cumple un deber al trazar normas para el desenvolvimiento en sus instalaciones y unidades de circulación de altísima demanda, requiriendo conductas colectivas que faciliten las operaciones en estaciones y rutas en las que deben primar el confort, el silencio y la atención a las recomendaciones de seguridad cuando los trenes y funiculares están en movimiento. Sus previsiones no pueden ser motivo para suponer la intención de coartar la difusión de mensajes religiosos o partidarios, dignos de escenarios apartados de los apresuramientos típicos de quienes recorren distancias en función de sus compromisos de trabajo, estudio o de otro género.

Plásticos en tiempos difíciles

La confección de artículos de material plástico necesita redefiniciones firmes y de consenso para reducir considerablemente los daños que llevan al ambiente, y particularmente hacia recursos marinos expuestos a desechos que impactan progresivamente el equilibrio de la vida acuática en gran parte del planeta. Las opciones para frenar la sobreabundancia residual incluyen apartar del consumo objetos no biodegradables de un solo empleo. Es crucial que funcionen los mecanismos de reciclaje ya conocidos y otros a desarrollar poniendo precios como incentivo a los envases retornables con redes de recolección orientadas al aprovechamiento de las cosas plásticas como materia prima o para reutilizarlas. El sector privado de todo el mundo, que debe su éxito a la funcionalidad de sus envases, está retado, bajo plazo fatal, a salvar la Tierra de sus desechos.