Maquiavelismo elemental

La campaña continúa aunque las elecciones pasaron. Miguel Vargas Maldonado, apoyado en su condición de dirigente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), inició su campaña para el año 2016 con dos discursos; uno, culpando a Hipólito Mejía (y al mismo tiempo exculpándose) de la derrota del 20 de mayo, y otro, diciéndole al presidente electo lo que él cree que debe priorizar o le formaría un frente opositor con aliados (¿?).  

Por otro lado, el saliente presidente Fernández realizó una maratónica cadena de inauguraciones para ponerle al entrante presidente la potencial tarea reeleccionista más difícil, puesto que el récord olímpico de inauguraciones, previo a la entrega del poder, no sería roto por más que se empeñe Danilo Medina.

Un maquiavelismo elemental movió a Miguel Vargas a no respaldar en forma militante al candidato de su partido, pues no habría brecha para colarse dentro de cuatro años, porque el nuevo fracaso de un eventual gobierno de Hipólito Mejía, por razones externas o internas, no dejaría margen al PRD para continuar en el poder aunque San Miguel Arcángel encabezara su boleta, de modo que la única oportunidad para Vargas Maldonado de ser opción electoral en el 2016, era la derrota de Mejía, porque así podría apostar a un gobierno frustratorio del Partido de la Liberación Dominicana  y surgir como alternativa opositora.

Lo bueno de todo esto es que, por un lado, Vargas y Mejía se destruirán entre sí y el PRD tendrá oportunidad de resurgir con nuevos líderes y, por el otro, Danilo Medina tendrá que opacar la labor de Leonel Fernández para poder reelegirse y ambas cosas son provechosas para la democracia y el progreso dominicanos.