Mar, sal y arena
La candente propuesta de salinas

LAS SALINAS, BANÍ. Nada como llegar aquí a Las Salinas, Baní, dormir en el hotel del mismo nombre,  levantarse temprano para atravesar la bahía en una embarcación y desayunar en Nizao.

Este recorrido por una de las zonas turísticas más hermosas del país,  no demanda de un alto presupuesto que impida que una familia común pueda saborear las delicias  de este exótico paraíso bordeado de encantos naturales.

Es imposible iniciar una aventura por ese maravilloso destino sin antes llegar al banco de sal La Mina, activo que no sólo representa un sustento de supervivencia  para los lugareños de Puerto Hermoso, sino que además es uno de los principales atractivos turísticos de esta comunidad.

Continuando con la aventura, un frágil  banco de arena nos permite llegar a  Punta Salinas, donde  aguarda una playa poco frecuentada y agradable,  un lugar ideal para contemplar la grandeza de Dios  hecha paisaje sobre un rincón del “Sur Corto”.  Esta playa es ideal además para la práctica del windsurf.

Desde el pueblo de Salinas de Puerto Hermoso se pueden hacer paseos en bote hasta El Derrumbao, una piscina natural de agua cristalina.

En el pueblo de Salinas se puede disfrutar  una suculenta langosta o uno de los ricos pescados fritos que ofrecen los pequeños restaurantes, así como las frituras de la comunidad.

La suave  brisa que acaricia a quienes se internan en esta playa impide que los mosquitos interrumpan el disfrute de ese encanto que ofrece la naturaleza.

Retos para su desarrollo.  La falta de empleo  entre la juventud y la baja tasa de continuidad de estudios superiores por parte de los bachilleres que concluyen la secundaria, compromete el desarrollo de la comunidad de Las Salinas de Puerto Hermoso, así como la participación de sus habitantes en una potencial explotación del turismo en esta zona.

Con el cierre de la  mina de sal, que antes empleaba a más de 200 personas, los ingresos locales están más limitados, lo que representa un aumento de la pobreza para sus habitantes.   Queda de las autoridades que ese patrimonio local se convierta en ruinas, o que en cambio vuelva a ser  la principal fuente de empleos local. 

A esta comunidad no llega  la impartición de ningún curso técnico, vocacional o de idiomas que garantice a los jóvenes su incursión en el mercado laboral.

Como responsabilidad del Ministerio de Turismo, también queda pendiente la promoción en los ámbitos  nacional e internacional de  los encantos naturales que posee esta demarcación sureña.