Marcha Verde: ¿Así o más claro?

Millizen Uribe

No funcionó intentar desacreditar la Marcha Verde bajo la falsa afirmación de que los empresarios, como sector, la estaban financiando y que supuestamente le retiraron el apoyo porque se había desvirtuado.
No funcionó tratar de distraer la atención de la ciudadanía y sacar de agenda el caso de Odebrecht poniendo temas que polarizan la opinión pública y despiertan pasiones como el tema haitiano.
No funcionó la intención de dividir los esfuerzos del movimiento social ante el debate de la despenalización o no del aborto en el Código Penal, retirando a la Iglesia católica, ante la promesa de que el Senado lo mantendría penalizado, y molestando a la vez a las feministas bajo el argumento de que las habían dejado solas.
Fracasaron todos los engaños y manipulaciones. La madre de todas las marchas, la marcha verde de este fin de semana, tuvo un éxito contundente.
En el plano cuantitativo, ya no pueden chantajear con lo de “tres gatos”. Fueron miles y miles los dominicanos y dominicanas que marcharon. La avenida Jiménez Moya estuvo llena. Y tanto al inicio, como al final, hasta el Metro de Santo Domingo se vistió de verde, algo que yo solo había visto con igual magnitud en las protestas del 15M en Madrid, España.
Pero la mayor riqueza estuvo en el aspecto cualitativo: la diversidad. La participación de sectores como clase media, pobres, envejecientes, estudiantes, mujeres, familias, jóvenes y hasta niños y niñas demostró que este movimiento y su discurso de castigo a la corrupción y fin de la impunidad han calado en el conjunto social.
Y esta demostración de hartazgo, de cansancio, de indignación por el robo de lo público, de los recursos del Estado, de los sueños de todos y todas es un mensaje contundente de que este pueblo despertó. De que más allá de banderías partidarias, esto se trata de una lucha país que busca que el caso Odebrecht sea un antes y un después en la historia de impunidad de la República Dominicana.
El pueblo se expresó. Ya la ciudadanía habló y lo hizo de manera pacífica, cívica y contundente. Ahora les toca a las autoridades competentes actuar.
Investigación de todos los vinculados a Odebrecht, de la sobrevaluación de obras, del financiamiento ilegal de campañas, castigo a los corruptos y devolución de lo robado son las demandas y la han suscrito los miles de dominicanos que tienen desde el 22 de enero pasado marchando.
Nueva vez, este pueblo ha demostrado su sed de justicia. Confirmado está: si fuese mil veces esclavo, otras tantas ser libre sabrá. Orgullosa estoy de ser dominicana.