Marchan por la tierra y contra el despotismo

La codicia y el acaparamiento de tierras no conocen límites. Es lo que uno vuelve a concluir cuando analiza la situación actual de miles de campesinos de El Seibo. Un grupo en representación de cientos de familias empezaron una marcha en el día de ayer para exponer sus reclamos a la nación. Y para ello se han propuesto caminar desde el lugar donde viven y vivieron sus antepasados hasta el Palacio Nacional a fin de entregar allí un documento al Presidente de la República, en su calidad de más alto representante del Poder Ejecutivo de la Nación, en el que exponen cómo les ha sido negado lo que por derecho les corresponde.
Ese derecho emana del trabajo que han realizado y le fue certificado por un decreto del Poder Ejecutivo en el año 1975 y ratificado recientemente por el Instituto Agrario Dominicano, el mismo organismo que tuvo a su cargo la distribución de las parcelas entre más de 600 familias de campesinos en aquel momento.
Es algo que el señor Presidente ya conoce, pues le fue expuesto en la visita sorpresa que realizó al municipio de El Seibo. Al mismo tiempo esto sigue oprimiendo a cientos de familias campesinas despojadas que sobreviven en la más absoluta zozobra víctimas en el día a día de poderes fácticos que imponen su gobierno despótico, convirtiendo así a la provincia de El Seibo en una excepción dentro del país, donde no rige el Gobierno dominicano ni existe el Estado de Derecho que establece la Constitución de la República.
Mientras siga vigente el estado de excepción que sustituye al gobierno legítimo por un gobierno despótico ejercido por abusones y gatilleros –a la sombra de un grupo de sus alcahuetes a quienes en ocasiones les adorna el título de autoridades locales, o mejor, veniales—, continuarán la postergación del campesino, la aprobación al despojo y la negación de justicia a miles de ciudadanos que no hacen otra cosa que mantener por décadas la esperanza de un día poder vivir tranquilos de su propio trabajo.
Por eso la marcha que comenzó ayer desde la ciudad de El Seibo nos concierne a todos los dominicanos, hombres y mujeres, sin distingos de edad. La desaparición del Estado de Derecho en una parte del territorio equivale a la instauración de un régimen ajeno a la República Dominicana como está consagrado en la Constitución y las leyes. Hoy constituye un desafío a la autoridad nacional constituida según el derecho y una amenaza a la existencia de la Nación mañana.
Se dirá que es un problema viejo, heredado, que lleva 44 años; en efecto, por eso lo exigen con más urgencia los que han sido despojados de la paz, de sus tierras, de sus derechos; lo exigen la justicia y la soberanía nacional atropelladas; lo exigen la sensatez y la humanidad. ¡Que se cumpla con la justicia y el derecho, y se entregue sin más trabas la tierra a quien la trabaja! Los campesinos del Seibo marchan por la dignidad de todos los dominicanos y porque impere el Estado de Derecho.
Los campesinos de El Seibo quieren trabajar la tierra que les corresponde en derecho y merecen trabajar en paz.