Marien Capitán – Pa’lo tiempo bueno

La promesa está servida. El Presidente, ese gran señor que cada día nos sorprende, nos anuncia que está dispuesto a llevar nuevamente las riendas del país. Ahora, sin embargo, lo hará en medio de vientos favorables: los buenos tiempos, según declara en su campaña televisiva, se instalarán en Palacio en cuanto él logre la reelección.

Yo, que me sorprendo al escuchar que “Ahora pa`lo tiempo bueno, vamos a votar por él”, le pregunto al señor Mejía por qué ha esperado tanto para sugerir que puede haber buenos tiempos. ¿Por qué, en lugar de hacerlo ahora que tiene el agua al cuello, no intentó que hubieran buenos tiempos durante su gobierno?

Si repasamos lo que ha sucedido en los últimos cuatro años –gracias, Dios, porque la pesadilla está a punto de terminar , no hay manera de que podamos pensar que el Presidente habla en serio cuando promete que un próximo gobierno podría ser bueno.

El desorden que ha existido en estos cuatro años, ¿cambiará de la noche a la mañana? No, no nos dejemos engañar: Mejía tan sólo nos está hablando de un decreto, un sueño, una efímera ilusión o una lejana quimera.

Con los buenos tiempos sucederá lo mismo que pasó con el fin de la crisis: sólo existe en las palabras y el mundo que Mejía ha hecho y diseñado para sí y quienes le rodean. O, ¿han visto algún cambio desde que él dijo, con bombos y platillos, que la crisis había terminado? Yo sí los he apreciado: volvió a subir la gasolina, se mantuvo el alza del dólar y los precios en los supermercados siguen tan exorbitantes como de costumbre.

Capítulo aparte merece el tema del gas. Filas interminables, dolores de cabeza de miles y amas de casa sin tener qué darle a sus hijos han sido parte del día a día durante esta semana. Eso, ¿habla de tiempos buenos? No lo creo.

El espacio es corto y hay mucho que decir. Hay que resumir, al día de hoy, por lo que terminaré haciéndoles una advertencia: no todo lo que se dice que se ha hecho está realizado. Si ustedes no me creen, pregúntenle a los maestros y alumnos de la Escuela Básica Sabana Toro, de San Cristóbal, obra que ha aparecido tres veces como ejecutada y está en el peor de sus momentos. Es una historia triste, dolorosa, que nos habla de cuánto mienten nuestros gobernantes. A Hipólito no podemos aguantarle más.