Martirio: La música es lo que me ha dado más felicidad en el mundo

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Madrid. Treinta años han pasado de que María Isabel Quiñones, cual David Bowie, se plantara peineta -“un elemento plástico total”- y gafas de sol -“porque era underground”, asegura a Efe- con la “misión” de aunar sin prejuicios vanguardia y folclore bajo el alias de Martirio.   “Nunca me he cansado de la música.

Sí de los avatares y de lo que hay que hacer para poder trabajar, porque no siempre ha sido fácil, pero la música es mi grandísima vocación y lo que me ha dado más felicidad en el mundo, además del cariño de mi hijo Raúl”, reconoce la cantante onubense.

El motivo de su entrevista con Efe es el concierto que ofrecerá el próximo jueves en el Teatro Circo Price de Madrid como un homenaje a esos 30 años en los que ha “metido mano en muchas cosas”- canción latinoamericana, zarzuela, pop, rock, flamenco, bolero (“me vuelve loca”)… y, por supuesto, copla.   La ahora también locutora de radio inició su carrera musical en los años 70 como miembro del grupo Jarcha, que la ayudó “a caminar por la poesía comprometida y la canción popular”.

En 1984 llegó su incorporación al grupo Veneno, liderado por Kiko Veneno y los hermanos Raimundo y Rafael Amador. “Aquello me abrió la cabeza al surrealismo, a una forma de poesía cotidiana mezclada con lo culto y a la unión del blues y la bulería”, destaca.   Fue Kiko Veneno quien la ayudó a encontrar su identidad musical para que naciera Martirio, un concepto que ella redondeó con una propuesta estética muy particular, como Chaplin con su bombín y su bastón.

“Me encanta el traje folclórico y la peineta, que ejercía como antena, como elemento plástico total que se puede transformar en lo que quieras y embellecer siempre”, explica.