MARUCHI VIGIL Una mujer de sueños y realidades

POR RENANIA REYNA
Aunque se define como una mujer apasionada, autocrítica y muy exigente, su temperamento y su sonrisa irradian una dulzura que delatan el cariño que lleva consigo y que derrama a su paso por la vida y en todo lo que hace, en especial su profesión, la cual hoy agradece su formación a Don Adriano de la Cruz.

Con nueve año de ejercicio periodístico y una basta experiencia, Maruchi Vigil, actualmente trabaja como productora y periodista de investigación en el programa televisivo Nuria, que se transmite por el canal 9 de Color Visión, en horario de 9:00 a 10:00 de la noche; además es colaboradora en el espacio “Piedra, Papel y Tijera”, que se difunde también por Color Visión, de lunes a viernes a las 6:00 de la tarde.

Al preguntarle cómo se siente con su carrera, no vaciló un instante para asegurar que “muy feliz, porque ya tengo casi nueve años en el periodismo y ha sido paso a paso, poquito a poquito, no me ha venido todo rápido sino que he ido escalando y subiendo los peldaños poco a poco”.

Sus primeros pasos en el periodismo fueron en la Revista Oh, del Listín Diario y luego en Viu, de El Siglo, donde fue escritora y columnista, para luego pasar seis años en el programa Hola Gente, como productora asociada y de ahí pasa a Nuria.

Esta emprendedora mujer de bellos atributos cuenta en su vida con la alegría, el cariño y hasta las travesuras de sus dos pequeñas hijas Camila y Sofía, de quienes confiesa que son la más hermosa inspiración de su vida.

Al preguntarle cómo le ha cambiado la vida ser madre explica que “todo, yo no soy igual. No soy la misma. Hay un antes y un después. Ser madre ha sido una experiencia maravillosa, única y muy emotiva. Creo que después de mis dos hijas no existe la palabra soledad”.

De sus proyectos como profesional revela que aunque le encanta lo que hace, que es el periodismo de investigación y la realización de reportajes, en un futuro le gustaría hacer documentales de peso, para su país.

Define el periodismo de hoy en día muy acomodado. Demasiado complaciente en muchas ocasiones. Por lo que considera que “se necesita mucho coraje para llevar una valida comunicación para la sociedad, que valga la pena. Es difícil a veces, pero yo digo que el periodismo uno se va adentrando en él y mientras más trabajo serio se hacen más se cierra el circulo, porque lamentablemente hay que decir la verdad caiga quien caiga”.

Entre sus metas como ser humano esta “seguir creciendo, porque uno tiene tantos defectos, tantas cosas que cambiar, tantas por aprender todavía. Yo creo que la vida es un aprendizaje uno nunca termina, ni siquiera en la carrera, ni siquiera como madre”.

Al tocar el tema de Dios dice que “sí no es con él, quién puede rodar en este mundo, nadie. Yo no soy muy dada andar predicando ni muchas cosas, pero definitivamente el vacío del hombre, porque hay un vacío en él,  que solamente lo llena Jesús. No hay en otra dimensión qué, ni quién, pueda llenar ese hueco en el hombre, sólo Dios”.

Así entre páginas de historias e investigaciones, en un mundo convulsionado por la prisa y la ambición desmedida del hombre, Maruchi Vigil antepone su condición de madre, pues simplemente su sueño más acariciado es poder ver sus dos hijas felices y vivir a diario los retos de su profesión de cara a la verdad.