Más allá de fronteras

http://hoy.com.do/image/article/138/460x390/0/E6E3EF6C-2F5A-4C24-B3D0-B5505C1BCF40.jpeg

DELIA BLANCO
Estamos invitados a continuar viajando sobre nuestro planeta. La deriva de los continentes no se termina con la obra de Rivet. La especie humana persigue su misión terrestre en un genial empuje migratorio que ninguna ideología sedentaria ni ortodoxa podrá detener.

Los humanos se  siguen  desplazando sin  límites como los  personajes   minúsculos  de una  obra  naïve de Préféte  Duffaut.

Hoy día, el visitante que aterriza en París, será recibido por un chofer o taxista vietnamita, cambodiano, maliano, africano o kurdo, que lo llevará a un hotel en el que probablemente lo recibirá un o una recepcionista de Macedonia, de Hungría, Bulgaria   o Armenia, porque el Mundo de hoy es ancho, grande, cercano y cada vez menos  ajeno…

Recuerdo a un sobrino parisino de 5 años fascinado por una niña coreana de 4 años, quien me dijo “ya yo conozco a una chinita, mira que lindos ojos tiene”. Esta anécdota nos hace pensar que todos los días los seres humanos nos acercamos más unos a otros, ese acercamiento que nos viene de las circunstancias migratorias políticas y socio-económicas deben ser reforzadas con una construcción cultural integrante. 

El rostro humano de República Dominicana se construye cada día con los aportes de sus componentes migratorios. Tenemos jóvenes de la clase media y menos-media, que empiezan a percibir los giros del futuro (hablo con el conocimiento que me aportan mis estudiantes jóvenes y adolescentes). Muchos de ellos y ellas están tomando clases de mandarín y de japonés; también de alemán, francés e italiano, preparándose para responder con capacidad a futuros convenios con Asia, con la Unión Europea, etc.

El Barrio Chino de Santo Domingo, una excelente iniciativa de una hija de migrantes, que ha encontrado apoyo colectivo, es una evidencia concreta, física y arquitectónica de las huellas asiáticas en el país. Otro ejemplo interesante es el de los emigrantes dominicanos hacia España, que empiezan a darles una nota diferente a diversos sectores urbanos de Madrid. Lo mismo sucede en el Barrio Gótico de Barcelona, donde familias enteras se han instalado marcando un sabor criollo a la ciudad de Gaudi, y así podríamos continuar describiendo ocurrencias y detalles que vienen sucediendo en muchas ciudades y capitales europeas con miles de ciudadanos dominicanos establecidos en las mismas.

Las islas se mueven y se desplazan hasta convertirse en ciudades y continentes: Londres tiene su propia Jamaica; Montreal su Port-Au-Prince y Nueva York su Alto Manhatan con su Washington Height.

El barquito de papel que andaba  por el mar de las Antillas, ancló en América, en Europa y en Asia, y la isla entera desembarcó en Miami, donde haitianos y dominicanos se conocen y se hablan por primera vez, compartiendo un empleo o trabajo, o comprando imágenes de Santos en una botánica cubana, para “protegerse” de los malos espíritus y comprarse fricciones de la buena suerte.

Podemos también encontrar exposiciones en las que el artista haitiano, residentes en Miami y casado con una inglesa en su formación parisina, Edouard Duval-Carriè, expone con el dominicano, residente en París y casado con una francesa, José García Cordero, ambos representados en Santo Domingo y en Miami, por el galerista dominicano Lyle O´Reitzel, dominicano.

Estamos frente a nuevos aires, y el ser humano con su imaginación y creatividad, responde la insularidad, la que ya no puede ser vista como un pedazo de tierra rodeado de mar… La insularidad es parte de una totalidad fraccionada que viene del continente y regresa a él con los viajes de ida y vuelta inacabados, por suerte.

La historia no permite mentir entre el siglo XIII y el siglo XVIII, los continentes llegaron a las islas. Actualmente, y con un movimiento intensificado las islas llegan a los continentes  y se convierten en repúblicas de convivencia, en palenques de lucha por la paz, la tolerancia y la integración. Los  seres humanos  somos un rosario  de situaciones  y  circunstancias. Los  españoles  de hoy son hijos de  emigrantes de  ayer que  llegaron  a  América entre los años 1920 al 1960, para vencer el hambre, la persecución política y las  dictaduras, como la de Primo Rivera que muchos  olvidan, y la más larga, del general Franco.

Es justamente la democracia que  ha permitido el regreso a la península  de familias enteras esparcidas por el mundo. Todos hablan hoy de la búsqueda por una cultura de paz. Hemos vivido recientemente en  República Dominicana la exitosa Cumbre de Río,  a pesar de su éxito, sin embargo, para nosotros el mayor éxito ha sido  la expresión civil  del gran concierto  “Paz sin Fronteras” organizado por el cantautor  Juanes en la frontera de Colombia y Venezuela, apoyado por una pluralidad  extraordinaria de artistas por la paz, donde se destacaron Carlos Vives, Miguel Bosé, Juan Luís Guerra, Alejandro Sanz y Montaner, entre otros, porque hay que destacar la labor de los músicos y técnicos, sonidistas, etc. que allí participaron. Este concierto a cielo  abierto, vestidos todos de blanco, merece una lectura  de  enseñanza  y sabiduría al mundo político cerrado y ortodoxo, que pretende sellar el mundo con los  fusiles del  supuesto nacionalismo.

Hablemos en alto lo que muchos callan del concierto “Paz sin Fronteras”, imitar para que se convierta en una dinámica que encuentre su especificidad en cada geopolítica. Aquí,  tenemos la nuestra y es hora de hacer las cosas  con valor  y conciencia.

La  frontera entre  Haití y  República  Dominicana es un espacio privilegiado de creación con un extraordinario  potencial de lado a lado.

Las  ciudades de Jacmel, Barahona, Dajabón, Cap Haitien, Jimaní, Fort Liberté, significan puntos de encuentros posibles, en actividades socio-culturales que conformen plataformas de una  mayor tolerancia y conocimiento entre los dos pueblos y las dos culturas.

Valdría la pena juntar  todos los esfuerzos de las  diversas iniciativas que se dan de un lado y de otro, como las ferias  artesanales, las fiestas patronales de los  pueblos de la frontera, reforzar y apoyar la Feria  Eco turística  Bilateral, una iniciativa del dinámico actual Embajador de la República Dominicana en Haití, Dr. José Serrulle Ramia; para llegar  a un evento internacional, en el que nuestro  Juan Luis Guerra por Dominicana, y el  Grupo  Ram de Haití, junto a nuestros artistas de la  diáspora haitiana y dominicana logren convocar de cada lado del  Artibonito, las mejores y los mejores artistas de las dos  Américas.

No, no estoy soñando… estoy invitando a unirse las fuerzas, inteligencias, voluntades e imaginaciones, conciencias para con el arte y la cultura, romper las fronteras del nacionalismo  patriotero, así como lo hizo  Juanes, con camisa  y banderas blancas de paz, construyendo futuro en un mundo en el que las guerras, los conflictos raciales y religiosos, los fundamentalismos y los efectos perversos de la globalización están a la orden del día; donde el respeto a los derechos humanos, a la democracia y a la libertad del individuo no son siempre garantizados y, donde los avances de la ciencia, la genética y la biotecnología pueden ir en contra de la dignidad del ser humano, más que nunca deben tener vigencia y acogida propuestas para reafirmar los valores de la paz.

En síntesis

Así va el mundo

Los fundamentalismos y los efectos perversos de la globalización están a la orden del día; donde el respeto a los derechos humanos, a la democracia y a la libertad del individuo no son siempre garantizados y los avances científicos y la genética pueden ir en contra de la dignidad del ser humano. Hay que reafirmar los valores de la paz.