Más que una moda, un símbolo

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La “fiebre amarilla” es toda una revolución. Luego de conquistar el gusto de miles de personas en Estados Unidos se adentra a la República Dominicana para imponerse no sólo como moda sino también como el símbolo de fuerza y perseverancia que le ha valido reconocimiento mundial al atleta Lance Armstrong en su lucha contra el cáncer.

Se trata del talismán de Lance Armstrong, el mismo que es exhibido de brazo en brazo por las estrellas del cine estadounidense y que movió la curiosidad de los dos candidatos presidenciales de este país, el demócrata John Kerry y el republicano George Bush.

La fiebre de la pulsera amarilla llega al país

La fiebre de la pulsera amarilla comenzó como una cadena. Lance Armstrong le regaló una pulsera amarilla a Angelina Jolie, que le compró una a Benn Afleck, que luego se la pasó a Alexandra Kerry, que le compró otra a su padre, John Kerry, que la lució con orgullo en su discurso de nominación como candidato demócrata y provocó, de paso, la curiosidad del presidente Bush.

Tom Hanks y Angelina Jolie fueron los primeros en lucirla por la pasarela de Cannes, y después vinieron Bruce Willis, Ben Stiller y Jason Lewis, el guapo de Sexo en Nueva York.

La lista de famosos con pulsera crece día a día. La exhibió Matt Damon, en la presentación de su última película “The Bourne Supremacy”. Y también Robin Williams, Ashley Judd y demás famosos de Hollywood. Sheryl Crow –actual pareja de Armstrong-, Norah Jones y Bono marcan la pauta musical. Además, Andre Agassi y Serena Williams tampoco se las quitan.

Hasta el  momento van más de ocho millones de pulseras vendidas, a un dólar la unidad, a beneficio de la Fundación Armstrong y también de Nike, que las fabrica.

La firma Nike dona los millonarios beneficios y saca partido, aunque sólo en forma de publicidad indirecta. Según afirma la prestigiosa casa de deportes, el dinero recaudado por las ventas se introduce directamente en una urna y de ahí, a la cuenta internacional creada para la fundación del ciclista. En principio, nada pasa por caja. En la República Dominicana estas pulseras están siendo vendidas en la tienda El Canal al precio de RD$150. Actualmente, los puestos de ventas instalados en la calle de Estados Unidos vende a diario 3.000 pulseras.

Aún no llega a España

En España la fiebre amarilla no ha llegado, ni mucho menos, a La Moncloa, pero cada vez son más, famosos o no, los que lucen la pulsera del verano. Entre ellos, muchos de los deportistas fichados por la casa Nike como Ronaldinho, Carles Puyol o Pau Gasol. Algunos han llegado incluso a encargar paquetes de 100 pulseras para repartir la esperanza amarilla entre sus amigos.

Lance Armstrong, a través de su página web -www.wearyellow.com- arropa su particular campaña en donde cuenta su experiencia contra el cáncer de testículos que se le propagó a los pulmones, llamó a las puertas de su cerebro y estranguló sus sueños y ambiciones en lo más alto de su carrera como ciclista.

Meses antes de empezar el que sería su sexto tour, tuvo una idea: patentar una pulsera amarilla con la consigna “Live Strong” –vive duro– y convertirla en símbolo de la lucha contra el cáncer. Hubo quien pensó que se trataba de un arma secreta del ciclista, pero la cosa ha ido mucho más allá y el propio Armstrong está sorprendido por la acogida que ha agotado todas las existencias y está convirtiendo la pulsera amarilla en el símbolo más identificable desde el lazo rojo contra el sida.