Más sobre el rebote americano

Obama ganó aunque el recuento final de votos en el colegio electoral cambie. Los once votos de Missouri al 12 de noviembre quedan aún por asignarse. Podrían ser de McCain o de Obama. El resultado fue muy estrecho 0.2%, apenas unos 5 mil votos, y se registraron problemas en unos pocos pero decisivos recintos: le enviaron listas de electores equivocadas (sic).

Hasta ahora: 365 Obama; 162 McCain. Luego de Missouri, podría terminar 365 a 173 ó 376 a 162. Obama 65 millones 378 mil votos (53%); McCain 57 millones 381 mil (46%). El margen de victoria fue de 7 millones 377 mil (6.7%).

El colegio electoral demostró nuevamente sus beneficios: amplifica la victoria y refuerza la legitimidad. Por el sistema electoral con un 7% de diferencia en el voto popular se generó una diferencia de un 38% en el colegio. Por eso da la impresión que Obama barrió. Pero no fue así.

Ciertamente, el que gana una elección ganó, sin embargo ver la realidad ayuda a calibrar mejor la temperatura política. Fue una victoria significativa pero no arrolladora. Hay dos maneras de valorarla: el voto popular y en el Colegio Electoral. Está claro que la decisiva es la segunda.

¿Fue histórica en estos aspectos? No tanto. En las 15 elecciones presidenciales recientes, 1952 a 2008, por ejemplo, Reagan en 1984 logró un margen de 16 millones 800 mil votos (18%); Johnson (1964) 15 millones 991 mil (23%); Eisenhower 9 millones y medio en 1956 (15.4%); Clinton, en 1996) 8 millones 200 mil (8.5%). Todas diferencias mayores del 7% de Obama.

Los datos anteriores incluyen reelecciones en las que se suele ser más generosos con los presidentes. En primeras elecciones Eisenhower, Johnson y Bush padre. Los porcentajes de diferencia fueron bastante mayores.

Ciertamente, Obama recibió un sólido mandato como Presidente, y los demócratas también que ahora controlan ambas cámaras en el Congreso. Políticamente actuará en el marco de un presidencialismo unitario.

Las expectativas son inmensas, en el país y en el exterior. Es positivo por un lado y riesgoso por el otro. Las decisiones tienden a marchitar finalmente las ilusiones. Puede que las decepciones vengan más rápido.

En esta elección Estados Unidos ha demostrado, nueva vez, su gran capacidad de rebote, de responder a situaciones críticas con nuevos recursos e ideas. Por lo pronto, su imagen internacional ha cambiado por el momento: Obama es una esperanza. Después del 20 de enero, de su histórica inauguración, y de los primeros cien días, vendrá el enfrentamiento con la realidad.

Obama es un líder inspirado e inspirador, un hombre decente y de buenas intenciones. Ya empezó a dar: invitar a cambiar de actitud, en una cultura como la americana, es avanzar.

Pero hay en ella, por igual, un alto componente pragmático. No se dejan enamorar por las palabras, como en otros lugares.

Serán los hechos y los cambios que los toquen, los que dirán si se anda por caminos nuevos. Ojalá que Obama lo logre.