Más sobre la crisis

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Últimamente hemos oído y leído las opiniones de varios economistas, explicando qué medidas recomiendan tomar para manejar los efectos de la crisis económica mundial, que ya se comienzan a sentir con fuerza en la República Dominicana.

Creo que cada uno, desde su particular enfoque del problema, tiene si no toda la razón, parte de ella. Quedando siempre la solución o el agravamiento del caso, en las medidas que tome o deje de tomar el gobierno.

Hasta hace poco tiempo, algunos creían especialmente en las esferas oficiales, que nuestro país se encontraba en una muy buena situación para enfrentar los efectos negativos del descalabro de las principales economías del planeta.

Las cifras de las recaudaciones fiscales de los últimos meses, la desaceleración del crecimiento económico, el aumento del desempleo, etcétera, desmienten ese excesivo optimismo, somos tan vulnerables como cualquier otro.

La posibilidad de entrar en una recesión, es un problema serio que debe preocuparnos a todos, pues los más pobres serán los más afectados, generándose  presiones sociales de difícil solución.

Por lo que se vislumbra, algunas actividades económicas de importancia, continuarán sufriendo los efectos negativos de la situación económica que aún se vive en las economías mundiales más vinculadas a la República Dominicana. En estas circunstancias lo recomendable es la aplicación de una estrategia anticíclica que procure dinamizar la economía, proteger a los más necesitados y crear empleos.

La capacidad de maniobra del gobierno para aplicar medidas de este tipo es prácticamente nula, por la situación de déficit fiscal que viene arrastrando desde hace meses,  caer en la tentación de aumentar éste, de seguro tiraría por la borda el excelente trabajo de las autoridades monetarias, colocando al país frente al peligro de sufrir un  proceso inflacionario de consecuencias impredecibles.

No creemos que en un momento donde los flujos de capitales y los créditos dirigidos a países como el nuestro están sufriendo un colapso, recibamos este año montos importantes de inversión extranjera. Por todas estas razones se debe pensar con detenimiento en qué se gasta y cómo se gasta, dejando de lado complacencias, amiguismo y politiquería.

Más de un pensador ha dicho que los elementos indispensables para la creación de riquezas  y el desarrollo de las naciones, son la educación, la organización y la disciplina, lamentablemente tenemos grandes carencias en los tres elementos mencionados.

Creo que este difícil momento que enfrentamos es propicio para que entendamos que todos de una manera o de otra tenemos  que responder como nos corresponda a los retos  que tenemos por delante para poder rebasar las dificultades.

Pero en estos momentos, más que en ningún otro, la sociedad no puede continuar siendo indiferente, debemos exigir a quienes manejan la cosa pública, la utilización pulcra y correcta de los recursos que ponemos en sus manos. El combate a la corrupción no puede ser simple retórica, sólo nosotros con nuestras exigencias podemos lograr que las palabras se conviertan en acciones concretas.