Más sobre la dominicanidad

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Las elecciones para elegir la Asamblea Constituyente de Haití que debía reformar la Constitución de 1816, luego del derrocamiento de Jean Pierre Boyer, en marzo de 1843, fueron aprovechadas por los Trinitarios para proyectar sus ideas, que eran fundamentales para desarrollar la identidad nacional. Por ello, en una declaración, dirigida a la Junta Popular de Santo Domingo, pedían que los actos oficiales debían ser escritos en español y, además, se insistía en que se respetaran las costumbres de los nativos.
Pero la estrategia política haitiana era continuar con la dominación de la parte este de la isla. Fue implacable la persecución contra los patriotas, especialmente contra Juan Pablo Duarte, quien se vio obligado a tomar su primer exilio hacia Venezuela, el 2 de agosto de 1843.
Al calor de los preparativos independentistas, Francisco del Rosario Sánchez y Vicente Celestino Duarte, el 15 de noviembre de 1843, le escriben a Duarte: “Juan Pablo, volvemos a participarte la mayor actividad, a ver si hacemos que el mes de diciembre sea memorable para siempre”, y le piden,”así sea a costa de una estrella del cielo”, diversos armamentos.
Pocos meses después, en misiva dirigida, desde Caracas, a su madre, Manuela Diez Ximénez, y a sus hermanos, el 4 de febrero de 1844, buscando medidas concretas para responder a la petición de los trinitarios, le expresa:
“El único medio que encuentro para reunirme con ustedes es independizar la Patria: para conseguirlo se necesitan recursos, recursos supremos, y cuyos recursos son, que ustedes de mancomún conmigo y nuestro hermano Vicente ofrendemos en aras de la Patria, lo que a costa del amor y trabajo de nuestro padre hemos heredado (…).
Aparte de la “Manifestación de los pueblos de la parte Este de la isla, antes Española o de Santo Domingo sobre las causas de su separación de la República Haitiana”, del 16 de enero 1843, la nueva etapa comenzó con el Trabucazo de Matías Ramón Mella, en la noche de 27 de febrero de 1844, en la Puerta de la Misericordia, al grito de ¡Viva la República Dominicana!.
De ahí se dirigieron a la Puerta del Conde, donde se enarboló por primera vez la banderea dominicana; concebida por Duarte y confeccionada por Concepción Bona, contando entonces con 19 años, y la ayuda de su prima María de Jesús Pina, la enseña tricolor fue desplegada por Francisco del Rosario Sánchez en la Puerta del Conde.
Como Duarte se encontraba en la isla de Curazao, al momento de proclamarse la independencia, la Junta Central Gubernativa, el primer gobierno dominicano, envió una comisión a buscarlo en la goleta Leonor. Por primera vez una embarcación portaba en los mares la bandera dominicana.
Duarte y sus acompañantes regresaron a Santo Domingo, el 15 de marzo (1844), por el puerto de la Capital, y esperadas en la Puerta de San Diego, que era el acceso principal a la ciudad. El Vicario General y Jefe de la Iglesia Católica, monseñor Tomás de Portes e Infante, al abrazar a Duarte le expresó: “Salve el Padre de la Patria”.
Los sucesos acaecidos a propósito de la batalla del 19 de Marzo (1844) o batalla de Azua, en la que los dominicanos, al mando del general Pedro Santana, vencieron a los haitianos comandados por el presidente Charles Herard, presentan una faceta poco conocida de Juan Pablo Duarte: la militar. Y pudo comprobarse, también, su honradez como funcionario público. Dos atributos que deben ser divisa de los verdaderos dominicanos: la valentía y la honestidad.
Figura su destacada participación en los sucesos del 9 de junio de 1844, el golpe militar de los trinitarios al sector afrancesado de la Junta Central Gubernativa, encabezados por Tomás de Bobadilla y su proyectado protectorado de Francia a cambio de cederle la península y bahía de Samaná.
El nuevo gobierno, encabezado por los trinitarios y presidido por Sánchez, designó a Duarte su representante de los Departamentos del Norte, donde se habían presentado dificultades, desde antes de los sucesos del 9 de junio. Su misión en el Cibao se inicia el 20 de junio, con su salida hacia La Vega, por la ruta de Cotuí.
Pero los sucesos políticos se desencadenaron demasiado rápidos. Fue proclamado presidente de la República, por las autoridades y las poblaciones de La Vega, Santiago y Puerto Plata, bajo la coordinación de Matías Ramón Mella, comandante del Departamento del Cibao. Desde Santiago, el 20 de julio, agradeció a los puertoplateños el respaldo ofrecido. (Continuará).