Masajes, para trabajar con las energías

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Prevenir. El masaje es un intercambio de energías entre dos cuerpos. Cuando damos o recibimos un masaje, no solo manipulamos músculos, piel y huesos, sino que también trabajamos con las energías, tanto físicas como mentales. Esta energía se transmite desde el cuerpo del que da el masaje hacia el que lo recibe.

Mediante las técnicas de amasado y fricción trabajamos sobre el sistema circulatorio, linfático, nervioso y sutil o energético, eliminando así la fatiga, tanto mental como física, y damos a nuestro cuerpo resistencia frente a la falta de armonía y las enfermedades.

Terapia antigua. El masaje es, probablemente, la herramienta terapéutica más antigua utilizada por el hombre para comunicarse y proporcionar (o proporcionarse, con el automasaje), un recurso natural contra el dolor.

Uno de los primeros registros de la palabra masaje y de la descripción de su aplicación se ha encontrado en unos textos provenientes de la antigua Mesopotamia, concretamente en un libro escrito en sumerio y acadio, titulado Mushu’u (masajes en castellano).

Beneficios físicos. Potencia la respiración, favorece el drenaje linfático, reduce la fatiga muscular y  disminuye el cansancio, estimula de forma efectiva el sistema nervioso, relaja y ayuda a dormir.

Además, mejora la elasticidad de la piel, la circulación sanguínea, el sistema inmunológico y el tono muscular, estimula y equilibra el sistema digestivo y combate la presión arterial alta.