Matan once en Irak

BAGDAD (AFP) .- Once personas murieron ayer sábado en Irak, donde los atentados, secuestros y asesinatos continuaban multiplicándose, al igual que los ataques contra las fuerzas estadounidenses.

Al menos cuatro personas murieron y otras 16 resultaron heridas en la explosión de un coche bomba cerca de una gasolinera en Kirkuk (250 km al norte de Bagdad), según un primer balance policial que podría aumentar.

Por otra parte, hombres armados mataron a tres civiles y un policía en Baaquba (60 km al norte de Bagdad). Más al norte, en Samarra, un hombre fue asesinado y, al sur del país, en Nasiriyah, fue abatido un maestro que fue miembro del partido Baas del depuesto Saddam Hussein, según la policía. Por último, cerca de Tikrit, el antiguo feudo de Saddam Hussein al norte de Bagdad, una mujer murió y otra resultó herida por disparos de cohete.

En Bagdad, la policía dijo haber hallado 12 cadáveres, probablemente víctimas de “escuadrones de la muerte” chiitas o sunitas. Algunos mostraban señales de tortura, otros estaban decapitados.

Durante la mañana se registraron dos atentados en Bagdad, que no causaron muertos pero sí 18 heridos, tres de ellos policías.

Confrontados a una intensificación de la violencia sectaria entre chiitas y sunitas en Bagdad, el ejército estadounidense decidió reforzar y reorganizar su presencia en la capital.

Otros 5.000 soldados norteamericanos serán desplegados en Bagdad para reforzar a los 7.200 soldados desplegados en el marco del plan “Adelante juntos” de seguridad de Bagdad, lanzado a mediados de julio y que no ha dado los frutos esperados.

Los estadounidenses quieren poner fin a la violencia que azota a diario la capital y frenar la acción de los “escuadrones de la muerte”, los grupos armados sunitas y chiitas autores de asesinatos y secuestros.

El “frente” de Bagdad no es el único. El ejército estadounidense, que cuenta con unos 130.000 hombres en Irak, debe mantener sus posiciones en otras zonas.

El ejército estadounidense perdió el jueves a cuatro Marines en combate en la provincia sunita de Al Anbar, al oeste de Bagdad, según anunció este sábado. Con éstos son ya 40 los soldados estadounidenses muertos en los 30 últimos días, para un total de 2.571 bajas en Irak desde la invasión de agosto de 2003, según un recuento establecido por la AFP en base a cifras del Pentágono.

Opuestos a los “insurgentes” sunitas principalmente en la provincia de Al Anbar, los estadounidense enfrentan también ahora un recrudecimiento de la violencia en la región mayoritariamente chiita al sur de Bagdad.

En una videoconferencia con Washington, el comandante norteamericano John Tully expresó su preocupación por el número creciente de ataques chiitas en su sector, donde actúa el ejército del Mehdi, formado por los partidarios del líder chiita radical Moqtada Sadr.

Estados Unidos, que quería retirar progresivamente sus tropas aprovechando las rotaciones de efectivos, tuvo que cambiar de idea debido a estos nuevos actos de violencia y pese a una opinión pública favorable a la instauración de un calendario de retirada.