Materia gris: pensar y recuperar en arquitectura

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Una de las encrucijadas mayores y crecientes en la actualidad planetaria es enfrentar la producción de desechos que abarrotan, ensucian y/o contaminan el ambiente, aquellos residuos que se resisten a desaparecer y particularmente saturan las ciudades… A esa plaga, aparentemente incontrolable y que es responsabilidad de todos, corresponden una preocupación –más allá de la mera eliminación y los vertederos– y una meta: tratar lo gastado y lo “botado”, propiciándole una (re)destinación agradable, útil, improbable, pero cada vez más necesaria.

Retomar materiales abandonados, descartados, hasta dañinos por su misma naturaleza, constituye –pues– un reto a niveles individuales y colectivos, espontáneos y programados: ello implica pasar de la destrucción pura y simple a un aprovechamiento diversificado.
Tradicionalmente, la arquitectura significa el antítesis de esa integración, por sus formas, sus elementos, su destino, pero, felizmente, inquietudes y objetivos en la creación arquitectónica contemporánea han ido cambiando –parcialmente al menos–. Testimonio de esta evolución es diseñar y construir recuperando desechos y proponiendo una estética diferente –lo es–…. Entonces, este proceso de “apropiación” especial puede culminar en contribuir a un hábitat distinto, a un ahorro colectivo y a la preservación ambiental: la exposición “Matière grise/ Materia gris” en la Alianza Francesa ofrece excelentes demostraciones de un emprendimiento retador.
La exposición. La Alianza Francesa de Santo Domingo, dinámica en actividades culturales variadas y en exposiciones de muy buen nivel, despliega en su galería una muestra arquitectónica, de mucho interés para todos los públicos.
La atracción empieza por el título, “Materia gris”, al jugar con la metáfora: cómo la inteligencia y la capacidad alcanzan resultados –mirables y admirables–, a partir de artefactos, fragmentos y materiales ya inservibles, aparentemente…
Unos cincuenta paneles, que suman y alternan bocetos simpáticos, textos sustanciosos, fotografías elocuentes, ilustran acerca de una construcción “nueva”, basada en lo “viejo”. El visitante sale sorprendido y esperanzado: es una exposición apasionante y optimista –virtudes poco frecuentes–.
La hazaña consiste en reutilizar las cosas desechadas de modo conforme a sus fines iniciales, o volverlas a emplear para fines diferentes, o transformarlas para una segunda existencia, garantizada y durable… en alojamientos, centros de enseñanza, talleres, oficinas, edificios principales y anexos, exteriores e interiores. El contenido expositivo se organiza en secciones sub-temáticas, relacionadas con la construcción: planteamientos generales, carpintería, estructura, paredes, fachadas. ¡Cuántas facetas y oportunidades ofrece la reutilización!
Los procesos difieren –como se explica claramente–, pero los fines son los mismos: valorizar lo inservible hasta niveles insospechados, y movilizar las conciencias para que soluciones arquitectónicas, todavía de excepción, se conviertan en opciones, para que de la casi utopía se pase a una práctica relativamente corriente.
“Materia gris” nos enseña por ejemplos fehacientes, tomados en distintos países y continentes, que lograr esa (re)conversión necesaria, requiere iniciativa, medios, valor… e involucrarse plenamente. Se trata de un compromiso con la humanidad y el planeta: es el enfoque ideológico comunicado por los arquitectos curadores Julien Choppin y Nicola Delon.
Esta exposición, que requiere más de una visita, es la bienvenida en nuestro país, donde desperdiciamos y ensuciamos alegremente… Ojalá contribuya a una toma de conciencia, pero subrayemos también que, aquí, el reempleo y el reciclaje son prácticas en la extrema pobreza y sus viviendas.