Máximo Caminero, la libertad posible

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POR AMABLE LÓPEZ MELÉNDEZ
“MEMORIA 786” podría ser un título “insípidamente” premeditado,  preciso y vago, mentalmente inefable. Así  ha titulado el joven artista dominicano Máximo Caminero su más reciente exposición en Santo Domingo (octubre-noviembre/Casa de Teatro), la cual ha estado compuesta por una selección de más de 20 pinturas en grandes y medianos formatos.

Pero, evitándonos cualquier esquizia o desubique, Máximo Caminero se arriesga bastante por nosotros  y sobre la muestra que esta vez nos ha presentado  en Casa de Teatro, él mismo nos advierte: “No sé si en la cábala el número 786 tiene un significado especial, o si en sus sucesiones en determinadas letras de la torá nos conduce a algo, o lo que sería más intrínseco, una relacion conmigo. Lo único que sé es que esta muestra, intitulada “Memoria 786”, conduce al camino trillado por este mortal en los últimos setecientos ochenta y seis días de su existencia. Estas poquísimas obras son tan sólo una pieza del rompecabezas de otros cien que, puestos en orden de aparición, nos llevarían a un conocimiento más profundo de quien las realizó: su forma de pensar, sus inquietudes, desahogos, penas y alegrías. “Vivir es duro y es más duro cuando no se sabe vivir”.

Pintor, dibujante, gestor cultural y comunicador social, Máximo Caminero reside y trabaja en la ciudad de Miami desde hace más de 15 años.  En los últimos tiempos, ha estado animando con entusiasmo y persistencia las actividades de la Casa Cultural Domínico-Americana, institución de la que fue uno de sus principales fundadores hace ya una década y de la cual es el presidente en la  actualidad.  Hace más de diez años, Caminero también fue fundador de la Alianza Dominicana en Miami.

Entre las obras más impactantes y resistentes de “MEMORIA 786”, se imponen: “Tiempos de Tornados (2004)”, “En mi confusión siempre termino en tu memoria” (2004), “Más alegre que nunca” (2004), “El día de la Independencia” (2003), “Frente a la mentira” (2003), “Frente a la verdad” (2003), “Cercanos y distantes” (2004), “Tú y tus lozanías” (2004), “Lágrimas de otoño” (2004” y “En mi confusión siempre regreso a tí”.

Atendiendo al proceso que registra la producción pictórica de Máximo Caminero en el último lustro, pasando por exposiciones como “Amamey” (Fundación Guayasamín, Santo Domingo, 1998); “10 Años” (Inner Tropical Art, Coral Gables, Miami, 2000); “Tuyel” (Biaggi-Faure Art Gallery, San Juan, Puerto Rico, 2003) hasta llegar a “MEMORIA 786”, se impone advertir el valor y la vigencia de una experiencia estética  y sensible cuyos efectos retienen las huellas de la búsqueda estilística, de las crísis íntimas y corporales del artista, de la ardiente impaciencia, del autocuestionamiento profesional, de la irresolución conceptual y de la  misma firmeza de convicción que la hacen posible.

Esta propuesta pictórica reciente de Máximo Caminero me motiva nuevamente a pensar en  la posibilidad de la materialización de la máxima libertad expresiva, de la sensibilidad y de la realidad espiritual del artista a través de su práctica creativa. Muchos de los trabajos de “MEMORIA 786” me provocan, en primera instancia, como especies de inesperadas estructuras laberínticas vitalizadas en base a “violentos” o efusivos juegos compositivos y de contrastes cromáticos  en los que subyacen las superficies, los planos y los espacios fragmentados, plenos de inestables insinuaciones simbólicas y metafóricas.

“En estas obras, evoco momentos vividos en los últimos dos años y tanto de mi vida personal, secretos descargados desde las profundidades de la mente y el alma. Mi obra es la descarga oficial de esos fantasmas  que a diarios nos ahogan y, cada vez que exorcizo a uno, aparece otro mayor, como nos canta Silvio Rodríguez en sus “Sueños con Serpiente”, “con mucho más infierno en digestión”.

Así, la obra reciente de Máximo Caminero se me revela como resultado del proceso de madurez de una personalidad  artística que resiste y persiste sobre las opciones de la libertad, la lucidez y la diferencia. Traspasando límites culturales, geográficos, políticos, existenciales, estéticos, espirituales, a base de una autorreafirmación ejemplar sobre su  oficio que nos depara la espléndida y ética lección de lo auténtico. A base  de la constante energética, instintiva e identitaria de la fuga, que lo impulsa a abjurar de toda conformidad, a internarse cuestionador, transmutador, vital y atentamente invisible, en las terribles fiestas del Cyborg, así como en las alucinantes espectrologías cotidianas del caos posmetropolitano.

Máximo Caminero ha realizado más de diez exposiciones individuales, entre las que destacan: “Transición”, Nouveau Centro de Arte (1991); “De sueños, fantasmas y fantasías”, Casa de Teatro, Santo Domingo (1992); “La serie oscura”, Casa Cultural Dominicana, Miami (1996); “A la sombra de un olvido”, Museo de las Casas Reales, Santo Domingo/Casa de Arte, Santiago de los Caballeros, República Dominicana (1997); “En Blanco y negro”, Casa de Teatro, Santo Domingo; “Entre el norte y el sur”, Museo Galería Josefina, Managua, Nicaragua (1998); “Amamey”, Fundación Guayasamín, Santo Domingo (1998); “10 Años”, Inner Tropical,  Coral Gables, Miami(2000); “Varios temas”, Biblioteca Universidad de Miami(2001); “Tuyel”, Biaggi-Faure Art Gallery, San Juan, Puerto Rico(2002), “Selecciones 2003/2003”, Fundación Guayasamín, Quito, Ecuador(2004),  It’s Art Gallery, Panamá(2004).

 Entre sus participaciones en colectivas  importantes figuran: Feria di Padova, Italia (1993);  The Florida Museum of Hispanic and Latin American Art (1993); The New Vision/Merrill Lynch, Campus Art Gallery, Plainsboro, New Jersey  (1994); Dominican Art, Miami Herald, Miami (1994); Art Expo, New York (2000);  Latin American Art of 90’s, Saint Jhon University, New York (2000); Lurie Fine Art, Boca Ratón, Florida (2004) y Naomi Silva Gallery, Atlanta, Georgia (2004). Caminero ha recibido importantes distinciones por su obra y por su labor de difusión del arte y la cultura dominicana en el exterior, tales como el Segundo Premio de Dibujo en el Concurso Internacional  de la Asociación de Críticos y Comentaristas de Arte de Miami-A.C.C.A.-(1990). En varias ocasiones ha recibido el premio Artista Plástico del Año  y los Premios Independencia,  otorgados a distintas personalidades destacadas por la comunidad dominicana en el Estado de la Florida.