Mayor calentamiento del planeta    

MADRID. elmundo.es.  Una de las verdades más conocidas para los climatólogos es que el vapor de agua es el más potente gas de efecto invernadero. Es fácilmente comprobable por cualquiera que se duche y sienta que el cuarto de baño se ha recalentado, o cuando se viaja a un país tropical y la humedad aumenta la intensidad del calor.

Pero las obviedades del agua se acaban ahí. Para casi todo lo demás, el agua, en sus tres estados (sólido, líquido y gaseoso), plantea innumerables dudas, casi siempre más apasionantes que frustrantes para la ciencia.

Una de ellas es en qué medida el vapor de agua afecta al clima. Cuando se entra en el terreno de las predicciones precisas de un sistema complejo no lineal (como es el clima), las moléculas volátiles de agua resultan muy escurridizas: el mayor desafío para los meteorólogos a la hora de predecir el tiempo de la próxima semana es la imprevisible configuración de las nubes (que son vapor de agua condensado en torno a partículas). Pero la ciencia ha avanzado prodigiosamente y los modelos matemáticos para las predicciones a largo plazo han demostrado ser lo suficientemente certeros como para ofrecer una orientación clara de lo que va a ocurrir.

Muchas de las anticipaciones hechas por esos complejísimos cálculos basados en numerosas variables se han cumplido con asombrosa fidelidad. Pero precisamente porque la ciencia sigue avanzando, los modelos informáticos van incorporando un número cada vez mayor de variables. Esta semana, dos nuevos estudios arrojan luz sobre fenómenos naturales que forman parte del sistema terrestre y climático y que corroboran o aportan variables que contribuyen a ser más precisos.  En uno de ellos, investigadores de Texas A&M University  quieren  zanjar el  debate de si el vapor de agua potencia o no el calentamiento global.