Me opongo a que se eleve el debate electoral

EMIGDIO VALENZUELA MOQUETE
Con ocasión de que la Junta Central Electoral, mediante su resolución de fecha 16 de enero del año 2008, a partir de esa fecha, proclamara formalmente la apertura de la campaña electoral relativa a las elecciones a celebrarse el 16 de mayo del 2008, para la escogencia del Presidente y Vicepresidente de la República Dominicana, correspondiente al período 2008 2012.

En ese sentido no es ocioso apuntalar que hace ya un buen tiempo, a propósito de las contiendas electorales, un autor cuyo nombre no me viene a la memoria escribió: ” A ti a quien llaman pueblo, unos con el desprecio del letrado por las turbas y otros con la lisonja cautelosa de la demagogia”.

En las lides políticas, parodiando el lenguaje beisbolístico, en alusión a las bases que constituyen el soporte de los partidos, con frecuencia se suele escuchar la expresión de que: “las bases son para pisarlas”, tal como acontece usualmente.

Esas expresiones las recoge y recrea magistralmente Harold Priego en una reciente caricatura donde aparecen los tres principales contendores presidenciales disputándose la propiedad de los pobres. ¡Cuantas cosas hace la política! Hasta Milagros.

Naturalmente, los candidatos hacen un alto en su comportamiento habitual y próximo a las elecciones adoptan en su faena cotidiana la conducta que refleja la elocuente caricatura citada. Concluido el certamen electoral ¡adiós bases adiós!

A través de los medios de comunicación escritos, televisivos y radiales me he enterado de la encarecida y reiterada petición de a los fines de adecentarlo se eleve el nivel del “debate electoral”. Las Iglesias se adhieren ese pedimento. Aunque parezca paradójico estoy resueltamente opuesto a esa solicitud.

Me pregunto: ¿existe debate electoral?. ¡No! Pues no se puede elevar, porque sólo se eleva lo que existe. Lo que sí existe es “remolino electoral”. Y “a’ pota”, tal como lo recoge la sabiduría campesina nuestra, “en el río, cuando hay remolino lo que sube es la basura”.

Hecha la salvedad de que no existe “debate electoral”, para aquellos escépticos que insisten en que sí, la justificación por la que entiendo que no se debe elevar el nivel es porque la crudeza, la falta de escrúpulo y la degradación en que está sumergido el accionar del actual proceso electoral debe permanecer igual por la razón que expongo a continuación. Se hace necesario que como espectadores  conozcamos tal como son, en vivo y directo, sin simulación, la falta de sensibilidad y la carencia de conciencia de sus actores políticos.