Me temo que Temo será atemorizado

El ministro de Economía Temístocles Montás (Temo) ha iniciado tempranamente su compaña para ser nominado a la presidencia de la República. Entendible su premura dándole vigencia al refrán que dice “quien bebe primero, bebe agua limpia”, claro está que lo malo del adagio es que implícitamente plantea que quien lo hace, al mismo tiempo, la ensucia para los demás.

Lo que llama la atención o impacta de la campaña del ministro Temo, es que su  plataforma quiere construirla a base del rechazo al “continuismo” hermano gemelo del “reeleccionismo”, porque le va a resultar difícil convencer a la gente de que no le gusta el continuismo o la reelección a un personaje importante, político y funcionario que tiene un historial bastante notorio de “continuidad o reelección” en posiciones que durante su  prolífica vida pública ha  ocupado. Desde los cargos menos relevantes en su trajinar político partidario, hasta las posiciones y funciones legislativas o ejecutivas que su partido le ha prodigado, Temo ha sido un permanente gestor de “continuidad” en sus puestos, por lo que sorprende que se abandere ahora en un discurso anti-continuista.

En política, decía el profesor Juan Bosch, hay cosas que se ven y cosas que no se ven; esperemos un poco, porque, pese a lo anterior, su problema básico no será su discurso; su choque principal ha de ser con su jefe político que, siguiendo las enseñanzas de su verdadero mentor, Joaquín Balaguer, no vacilará en detener el impulso “temistocliano” a menos que esta proclamación sea una estrategia maquiavélicamente concebida para tempranamente conocer los intrépidos anti-reeleccionistas y tenerlos oportunamente en la mira, ya sabemos por y para qué.