Media naranja

ÁNGELAPEÑA
a.pena@hoy.com.do
Ay, no copien ese estilo
No es tarde para suplicar un poco de decencia en la radio aunque la bajeza en el lenguaje y las malas costumbres se hayan convertido en hábito.   Un periódico digital reprodujo la acalorada reacción de un comentarista y, si leerla escandaliza hay que suponer el bochorno que provocó escuchar semejante hilera de impurezas. ¡Qué exceso!

 Ya es suficiente con las palabras turbias de los políticos. Son precisamente comunicadores quienes piden moderación en esta campaña electoral que, como todas las dominicanas, está matizada por el verbo soez, la violencia, el descrédito.

 ¿Quién iba a pensar que ese estilo descomedido, insolente, calaría tan profundo en el habla popular? Algunos afirman que se trata de una escuela creada con fines comerciales para atraer oyentes, que sus ideólogos son modelo de decencia en el ámbito personal. ¡Pero qué daño tan colosal le han hecho a la sociedad! Como esa fusión de obscenidades está pegada, la mayoría quiere llegar al gusto colectivo con ese sublime vocabulario y la inmundicia es una sola voz en ambientes y hogares. Conductores de mejores maneras no han perdido audiencia. Por suerte, hay opciones.

El peligro está principalmente en el concho, oficinas públicas, despachos de políticos y funcionarios, fondas, casas de familias, improvisados comedores. El que necesita llegar a personas de esos escenarios acude a salpicarse de esa suciedad aunque más tarde se ponga escandalizado las manos en la cabeza u oculte avergonzado el rostro  al escuchar sus muchachitos limpiándose con desparpajo la garganta o aprendiendo a hablar con un estrepitoso “¡Coñazo!