Médicos hacen  aclaraciones  sobre su posición  en Atención Primaria

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Los médicos especialistas negaron que en la Ley de Seguridad Social estén contempados los Centros de Atención Primaria y aclaran que su negativa a la implentación no se debe a un juego de intereses, sino a la forma en la que las autoridades y  las Administradoras de Riesgos de Salud  manejan las cosas.   A continuación un texto enviado al director de este diario a propósito de un editorial sobre el tema.

Bienvenido Álvarez Vega

Distinguido  director:

Nos interesa aclarar algunos conceptos emitidos en el editorial del día 21 de noviembre  en torno a los Centros de Atención Primaria  porque  creemos que contiene algunas inexactitudes. Para facilitar la exposición lo haremos por medio de citas del texto.

Primera cita del editorial: “El Sistema Dominicano de Seguridad Social es un instrumento surgido de una concertación social lograda entre Gobierno, empleadores y trabajadores”.

No se menciona la estelar participación del Colegio Médico Dominicano para que se aprobara esta ley y para que su redacción final no fuera dañina a los intereses de los asegurados. Se debe al CMD la creación del Senasa, la prohibición de la integración vertical por parte de las ARS, la preservación del IDSS, la libre elección de prestadores, etc.

Segunda cita: “La ley que ampara esta conquista fue el resultado de esa concertación y todo cuanto ha venido a partir de su puesta en vigencia está pautado en su texto. Los Centros de Atención Primaria están contemplados en esa ley y no son una novedad que llega al último momento y de manera improvisada.”

En el  texto de la Ley no aparece el término “Centro de Atención Primaria”. Hemos revisado palabra por palabra  y no la hemos encontrado. La palabra centro solo aparece cinco veces en toda la ley y en ningún caso acompañada de las otras dos atención primaria.

Lo que sí está señalado es el “Nivel de Atención Primaria”, que no es lo mismo que un centro o edificio, sino un tipo de servicio orientado a patologías y acciones específicas de prevención y educación para la salud que ya realizamos los especialistas con nuestros pacientes y que podrían complementarse con la labor de otro tipo de especialistas como los médicos familiares.

Tercera cita: “Fueron concebidos para brindar al paciente la asistencia que requiere para tratar sus quebrantos, y orientarlo en el caso de que deba ser tratado por un especialista.”

Es preocupante el señalamiento de “en el caso de que deba ser tratado por un especialista” pues sugiere que es correcto que el paciente sea manejado inicialmente por un médico general y que éste a su discreción, o según los protocolos de la aseguradora, decida si debe ser referido, cuándo debe ser referido y a dónde.

Las historias de mal manejo y referimientos tardíos, con las consabidas complicaciones, abundan en las experiencias de otros países. Por otra parte, las 40 especialidades médicas suman 136 años de residencia  hospitalaria, y para poder estar en capacidad de resolver el 85% de los casos se necesitaría estudiar al menos 116 años.

Cuarta cita: “En virtud de que estos centros no son una novedad y que tienen una utilidad definida que beneficiará a los pacientes,  parece carecer de  asidero la resistencia contra su establecimiento.”

Este párrafo da por sentado que los pacientes serán beneficiados. Ciertamente los centros no son una novedad, los ejemplos de sus éxitos y sus fracasos abundan en otros países, pero lo de la utilidad definida para los pacientes es discutible en nuestro sistema capitalista. El sistema de capitalización que se pretende implantar consiste en asignar a los CAPaS una cantidad de dinero por cada persona para brindarle servicios de salud en un período de tiempo. Las utilidades  provendrán del sobrante de esa asignación al final del período. Es lógico suponer que sus dueños procurarán obtener los mayores beneficios y esto solo se puede lograr a costa de suministrar menos consultas, menos análisis y menos recetas, en resumen, menos servicios

Los CAPaS no son centros para mejor atención sino centros de contención de costos por la vía de modular el flujo de pacientes y su consumo con el fin de ahorrar dinero a las ARS.

Otra vía de economizar para estas empresas sería contratar personal más barato, lo que equivale a empobrecer a la clase médica para enriquecer a los empresarios dueños de los CAPaS. Médicos más pobres significa menos inversión en su formación continuada y mayor deserción laboral. Cualquier medida que deteriore los ingresos o la calidad de vida de los médicos repercutirá tarde o temprano en la calidad del servicio que reciben los pacientes.

Quinta cita: “Los mismos sectores que concertaron para darle forma a todo el sistema de seguridad social deberían esforzarse para limar cualquier aspereza relacionada con los Centros de Atención Primaria.”

La Ley de Seguridad Social es para todos, no solo para los sectores representados. Con el derecho a veto el Consejo de la Seguridad Social es la instancia más antidemocrática que existe, pues resoluciones casi unánimes se caen por el veto de un solo sector, lo que mantiene al CNSS hipotecado de los intereses de los grupos representados. Solo basta ver como la designación de un nuevo gerente se postergó por meses debido al bloqueo de los empresarios y cómo los sindicalistas  boicotearon las sesiones porque no consiguieron su ración cuando el consejo acordó de manera ilegal repartir casi RD$8,000 millones  de la ARL.

De todos modos en el CMD hemos convocado a un encuentro que se celebrará el miércoles 7 de diciembre en el Paraninfo de Medicina de la UASD, al que hemos invitado a las autoridades, al sector privado y a la sociedad civil a discutir y presentar propuestas para la mejor solución para el sistema usando la atención primaria como estrategia, no como un medio financiero para enriquecer al gran capital.

Última cita: El Seguro Familiar de Salud necesita el complemento de esos centros, que están contemplados en la ley, porque son realmente necesarios para mejor funcionamiento de los servicios de salud.

Insistimos en que la ley no menciona los centros, y de que sean realmente necesarios para el mejor funcionamiento de los servicios hay luces y sombras. Los centros de atención primaria no surgen como solución para los 5.5 millones de dominicanos que no están en el Seguro Familiar de Salud. Esos ni se mencionan.

Analicemos esto: se repite mucho que los CAPaS ayudarán a ahorrar recursos al sistema.  Nos preguntamos: si las ARS privadas ahorran más en el gasto médico ¿Qué va a suceder con esos fondos ahorrados? ¿Los van a donar al Senasa para que afilie mas subsidiados?  Sería una ingenuidad pensarlo. Los ahorros irán a engrosar sus arcas en detrimento de los proveedores y de los pacientes.

Agradezcemos su atención y le manifestamos el interés de  las Sociedades Médicas Especializadas de reunirnos con usted para conversar sobre  tópicos de este tema. Es nuestro deseo que se encuentre una solución favorable para el bienestar de los pacientes, pues a ellos hemos dedicado nuestros largos años de formación y nuestra vida.

Atentamente

Luis Felipe Encarnación, vocero de las Sociedades Médicas  Especializadas.