Médicos  malpagados

Con los médicos que laboran en los hospitales públicos se ha estado cometiendo una tremenda injusticia. Se les niega, bajo la falsa premisa de que “no hay dinero”, un aumento salarial que han estado demandando durante mucho tiempo, y que realmente merecen.

Uno puede repudiar, como en efecto repudiamos, los medios de que se valen los médicos para tratar de forzar la satisfacción de su justa demanda.

La paralización de las labores en centros asistenciales del Estado es un método odioso, que perjudica a gente que no debe ser perjudicada.

Sin embargo, ese rechazo en modo alguno pretende negar la justeza de la demanda y el merecimiento de los médicos para recibir mejor paga por su trabajo.

Hay que acudir a un hospital y ver todo lo que hace un médico en su turno de trabajo, para comprender que la demanda es ciertamente justa, que están malpagados en comparación con otros servidores del Estado.

-II-

En el Estado laboran 8,840 médicos, lo que significa que no son una nómina tan numerosa como para no poder el Estado cubrir un aumento salarial justo y decoroso, acorde con la labor que desempeñan y ceñido a la realidad socio económica del país.

Realmente los niveles salariales para médicos especialistas, generales, residentes y pasantes están desfasados con el costo de la vida, sobre todo para unos profesionales que tienen gastos fijos considerables, relacionados con su trabajo.

Del total de médicos hay una proporción baja que tiene otros ingresos por ejercicio de la profesión en el sector privado.

Con mucha frecuencia se ven precisados a trabajar con grandes dificultades, por falta de equipos y de abastecimiento de materiales gastables y medicamentos en los hospitales.

En fin, la negación de un aumento salarial que sobrepase la proporción del incremento general aprobado para los servidores públicos no tiene justificación de ninguna manera.

-III-

Para negarle el aumento de sueldo a los médicos, el Gobierno alega que carece de recursos. Este argumento se desploma ante ciertos gastos e inversiones que son responsabilidad del propio Gobierno.

Por ejemplo, ha causado revuelo la decisión del Gobierno de invertir US$25 millones (RD$716,250,000) en momentos en que le niega a los médicos un aumento salarial y tiene pendiente equipar algunos hospitales.

También es un severo contraste la negación de ese aumento en momentos en que están en tela de cuestionamiento los cuantiosos gastos incurridos en adornos para el edificio que aloja la Suprema Corte de Justicia y la Procuraduría General de la República, y mejor no mencionar el metro.

Recientemente se autorizó un aumento, que creemos justo y merecido, para los policías. Salvando las diferencias de ocupación, no creemos que los médicos sean merecedores de un trato distinto al de esos esforzados servidores de la sociedad.

Definitivamente, no hay pretextos que justifiquen la negación del aumento para los médicos, aunque nos resulte verdaderamente odioso e inhumano el método de que se valen para exigirlo.