Médicos transitan la pobreza

Hasta hace unos años, la carrera de medicina representaba el acceso al desarrollo social sostenible, digno y decente, de donde se alcanzaba una vivienda confortable, un vehículo cómodo, calidad y calidez de vida, estatus social, validación y aceptación con referencia, vejez digna, educación y oportunidad para la familia. Apenas unas décadas, las cosas van de mal en peor. A los médicos les van tejiendo trampas por diferentes vías después de la aplicación gerencial del “negocio de la salud”.

En las calles deambulan más de dos mil médicos jóvenes pendientes de la pasantía de Ley para poder trabajar; cientos de ellos de familias pobres han optado por hacer la pasantía honorífica; otros, han concursado una y otra vez, quedando fuera de una residencia, debido a que ahora se concursa a una sola institución para hacerlo más excluyentes. Son diferentes vías hacia la pobreza la que les espera a los médicos. Terminan una especialidad y viven pendiente a una pasantía de post grado, con la angustia de que si pasan los dos años y no entra a una sub-especialidad se quedan fuera.

La medicina de ahora se ejerce de forma angustiosa, defensiva y dentro de un espíritu de deshumanización y privatización. En la repartidera de la seguridad social le dejaron al Estado los pobres, viejos, desempleados e indigentes. El resto, los jóvenes, empleados y clase media pasaron al sistema de ARS.  Y, para hacer el negocio más desigual, han quebrado las dos ARS autogestionarias: SEMMA, la de los maestros, mientras que a la del CMD le deben 58 millones y no le pagan, y de un golpe le traspasaron al SENASA parte de sus usuarios, para hacerla más débil, menos creíble, aún siendo la única que cubre las enfermedades crónicas no transmisibles.

Ahora los médicos de los hospitales son demandables sin que el Estado sea responsable ante demanda civil o penal. El servicio médico se hace defensivo y sin protección, excluyente por los códigos de las ARS.

El salario y la pensión a los médicos es injusto poco digno y excluyentes, pero sobre todo, estimula pobreza, debido a que lo que ganan no califican ni para vivienda, para vehículo, para viajar, casarse o equipar un consultorio en los más jóvenes. En los médicos de la tercera edad, no pueden vivir ni mantener un tratamiento de una enfermedad crónica. El cuadro es deprimente, doloroso e inhumano. Hay que proteger a los pobres y los médicos de la exclusión a la salud y al desarrollo social. 5% del PIB al sector Salud, mejoría el salario, la pensión, se podría realizar la cobertura nacional a los excluidos del sistema. Se podrían crear y equipar las unidades de atención primaria y de diagnósticos.