Medidas contra la migración se diluirían

Medidas contra la migración se diluirían

AME5192. PUERTO PRÍNCIPE (HAITÍ), 06/11/2021.- Varias personas esperan poder conseguir un poco de gasolina en una estación de combustibles, hoy, en Puerto Príncipe (Haiti). Hospitales, medios de comunicación, bancos, instituciones públicas y privadas de Haití están totalmente paralizados debido a la persistente escasez de combustible que afecta al país desde hace más de tres meses. EFE/ Johnson Sabin

Crisis. Solución a crisis haitiana está lejos

Esta semana llega al país el exembajador Daniel Supplice, quien se reunirá con el presidente Luis Abinader para hablar sobre el impasse de la semana pasada.

El Gobierno dominicano terminó enredado en las patas de los caballos de la crisis política haitiana. De ser el principal vocero regional en busca de la cooperación internacional para que Haití salga del caos, ahora aparece como el verdugo de la nación más desfavorecida del hemisferio, al adoptar medidas de control migratorio que, probablemente, no puedan cumplirse a cabalidad.

Con el argumento de evitar la entrada de miembros de las bandas que azotan Haití, las medidas fueron una respuesta emocional a las declaraciones del canciller haitiano Claude Jhosep, quien comparó la criminalidad que ocurre en su país con la que se registra en la República Dominicana, dejando fuera de contexto el poder que tienen esos grupos en la disolución del Estado haitiano.

La semana pasada se convirtió entonces en un corto período de reavivamiento del nacionalismo en ambos lados de la isla. En ese contexto es inevitable que República Dominicana exhiba una supremacía por su peso económico, lo que no la exime de depender de la mano de obra haitiana para dos renglones importantes de su economía: construcción y agricultura.

A partir de esa realidad, del impacto de ese flujo migratorio legal o irregular a lo largo de décadas, es difícil que el Gobierno dominicano aplique un efectivo control migratorio: por el contrario, el endurecimiento de las restricciones se diluirá en el tiempo.

Tal es el caso de dos de las seis medidas adoptadas por el presidente Luis Abinader tras el pronunciamiento del canciller haitiano: ofrecer asistencia médica solo en las emergencias a los indocumentados que vayan a los hospitales y la revisión del Plan Nacional de Regularización.

El Ministerio de Interior y Policía no ha especificado qué tipo de logística se aplicará para que los indocumentados solo sean atendidos en las emergencias, cuál estructura de la Dirección General de Migración será instalada para evitar que los médicos los reciban en sus consultas o para impedir que las haitianas embarazadas den a luz en esos centros.

También se desconoce qué logística implementará para auditar los expedientes de los 220,000 extranjeros que se regularizaron en el 2017 y así determinar los que califican. Las otras disposiciones abarcan el reforzamiento de la vigilancia en la frontera, el cierre de los mercados binacionales, la suspensión de vuelos y el control y revisión minucioso de las visas otorgadas a estudiantes haitianos.

¿Fin del impasse?
Para esta semana está pautada la llegada del exembajador Daniel Supplice, quien se reunirá con el presidente Abinader para dialogar y, al parecer, limar las asperezas surgidas tras las declaraciones del canciller Claude Jhosep.

El primer ministro haitiano Ariel Henry, quien conversó antes con Abinader, le pidió a Supplice que sea emisario de su gobierno para conversar con las autoridades dominicanas.

“Debemos evitar la escalada y calmar la situación porque estamos condenados a tener las mejores relaciones en la isla”, dijo Supplice a Le Nouvelliste.

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