Medidas para atenuar riesgos

Condiciones de infraestructuras que pueden ser mejoradas determinan que las crecidas de ríos y arroyos resulten más destructivas de la cuenta con efectos sobre diversos bienes y cultivos y sobre todo de alto riesgo para la vida humana. Los signos de desastre de estos últimos días en la zona norte deben motivar al Estado a evaluar la resistencia de suelos y de obras viales en los espacios geográficos de mayor riesgo en busca de los factores que agudizan la vulnerabilidad. De hecho existe un inventario de lugares que no deben estar habitados. Pero ningún asentamiento ha sido sacado de manera permanente de tales sitios. Los daños infligidos a comunidades deben motivar mayores medidas de prevención.
Los terrenos situados al borde de precipicios o de corrientes hídricas con historial de desbordamientos y cuyo embate pueda hacerlos colapsar, deben ser desocupados proporcionando a los asentados de extrema pobreza solares de bajo costo en sitios seguros de las propias áreas en que viven. Los torrentes que destruyen carreteras, puentes y cultivos son en ocasiones una consecuencia de la falta de canalización de los arrastres fluviales con periódicas extracciones de materiales y de desagües protectores del sistema vial que no funcionan por falta de limpieza y mantenimiento. Se necesita toda una política de medidas basadas en los mejores métodos de ingeniería y de protección social para que haya cada vez menos consecuencias que lamentar.

En el umbral de tiempos difíciles

Los inmigrantes hispanos, legales e ilegales, radicados en Estados Unidos viven la incertidumbre causada por los discursos de corte xenófobo del presidente electo Donald Trump. Entre ellos están cientos de miles de miembros de la diáspora dominicana, los que por primera vez en la historia tendrán en el congreso estadounidense una voz que procede de esta misma tierra que los vio nacer: Adriano Espaillat. Su compromiso de defender con fervor la causa de los inmigrantes no es ilusoria.
Espaillat no estará solo. Aun cuando los republicanos constituyan mayoría en ambas cámaras, los demócratas, incluyendo a Espaillat, están llamados a poner el peso de su importante presencia en defensa de las minorías ante presagios de intolerancia de los ultraconservadores, entre los cuales no están necesariamente todos los republicanos.