Mejor que me calle

El recordado humorista Don Paco Escribano, (Paquita Escribano) “el rey del disparate y archipámpano de la carcajada” amenizaba su popular programa radial de todos los días con un sabroso estribillo muy a tono con aquellos tiempos vividos. Decía así: “Mejor que me calle/ que no diga nada/ que lo que tu sabes/ es lo que yo sé.” Y dejaba caer de vez en cuando unas chinitas dulces, como las que vende “Ciprián, el que está en la esquina” que eran las delicias del pueblo que, atrapado por el terror de la Era apenas sonreía y callaba.

Pero aprendía mucho y rápido porque la realidad enseña a ser sabio y ser prudente. De ahí “La voz del pueblo, sea voz de Dios” y otras sentencias reveladoras: “El que mucho habla, mucho yerra”, lo que no significa que gozando de poder y de libertad se deban sellar los labios, cercenar la palabra, o pervertirla, “sin querer queriendo” y, ocultar la verdad de los hechos en franca conspiración del silencio porque como diría Martí, “El que conoce y calla un crimen se hace cómplice del mismo.”

Pero los gobernantes políticos no son tontos y se les supone conocer el “Arte de la Prudencia” del monje Baltasar Gracián, a diferencia del pueblo llano, para no cometer imprudencias y desatinos que es difícil de explicar al margen de la megalomanía y la soberbia. “Sopesar bien las cosas; ser buen entendedor, para ser bien entendido; conocer las insinuaciones y saber usarlas; no correr riesgo y saber retirarse cuando se está ganando.”

Y viene al caso aquel estribillo de “Paquita” a propósito de la Conferencia Permanente de los Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (COPPPAL) y el discurso inaugural pronunciado por su presidente, señor Gustavo Carvajal Moreno, en presencia de sus ilustres anfitriones, el presidente-candidato Lic. Danilo Medina, y el presidente del Partido en el gobierno, PLD, Dr. Leonel Fernandez Reyna, cuando dijo unas cuantas verdades que hubiera sido preferible evitar en tiempo de elecciones, advirtiendo “el peligro de los partidos políticos de la región (a) Que se alejan de la población una vez llegado al poder, atentando contra los instrumentos democráticos; (b) Que se alían y encubren la corrupción, en vez de combatirla; (c) Que cultivan la práctica del clientelismo, siendo vergonzoso que un partido tenga que pagar para ganar adeptos; (d) Que distraen y dilapidan fondos del Estado para provecho propio.

Eso dijo. Nada que no se haya denunciado antes hasta la saciedad, ilustrado con ejemplos patéticos. Pudo haber dicho más. Ser más categórico, pero estaba entre amigos, y jugó su papel de consejero como “Bonus Pater Familie.” Para un buen entendedor pocas palabras bastan. Abrumados, quizás amoscados, por las verdades dichas más que insinuadas, lo prudente hubiera sido callar, no tratar de retorcer las cosas con vanas reflexiones y argumentos fallidos. Porque cuando la verdad refleja una realidad cierta y dolorosa no hay elocuencia que la supere, ni silencio que la acalle.” Hay verdades soberbias que no pueden disfrazarse.