Melissa Roedán de Florencia a Santo Domingo

Melissa Roedán de Florencia a Santo Domingo

Rostros. ASR. Melissa Roedan y José Manuel Roedan

La exposición ambiciosa que esta artista plástica, residente en Florencia, presenta actualmente, en Arte San Ramón confirma su fecundidad creadora.

Exposición. “He aprendido”

Cuando por primera vez, en Arte San Ramón vimos una muestra de Melissa Roedán, esta nos encantó, y el hecho de que ella reside en Florencia fortalece nuestra atracción por su facultad de hacedora y el esmero de su trabajo. En aquella ciudad –sinónimo de arte, historia y belleza- solo puede residir y resistir una artista excepcional e intransigente con su propia obra.


Melissa, en su pasión devoradora de los tamaños, los materiales, las técnicas, en su búsqueda de un absoluto, no se detiene, no puede detenerse. Su discurso visual incluye hasta la palabra: ¡los artistas escriben!


Una exposición generosa
La exposición ambiciosa que ella presenta actualmente en Arte San Ramón, confirma su fecundidad creadora. Al pasar de un espacio a otro, encontramos un repertorio iconográfico diverso, pluralidad dimensional, jerarquía de formas y volúmenes, cuadros complejos, cuya libertad y experimentación omnipresentes sugieren las hoy llamadas “pinturas ampliadas”.


Ahora bien, los pequeños “Art Toys” atraen todas las miradas. Son, en el léxico nuestro, “objetos de arte”, lúdicos sí, pero mucho más que juegos y juguetes. Distintos todos, tienen en común su tamaño de miniaturas y su refinamiento de piezas de orfebrería.

Ella parte de su realidad.


Se repiten elementos esenciales, así las manos fragmentadas, los cuerpecitos infantiles, los globos cristalinos… y sobre todo las mariposas fascinantes, interviniendo más ahora, con su transparencia y el cincelado de sus alas… Casi las sentimos revolotear.


Una virtuosa
Melissa Roedán se ha convertido en una virtuosa de la cerámica, de la resina, de los pigmentos y de cualquier material que ella transforma.


Ella parte de su realidad como madre de un infante, sin embargo, ella pronto se escapa hacia otro mundo, fantástico, mágico, si no queremos hablar de surrealismo… La iluminación y los colores nunca faltan, por diferente que sea la morfología de aquellos “objetos de arte”.


“He aprendido”, así, modestamente, Melissa Roedán titula su exposición. Ella nos demuestra como piezas diminutas, labradas con una minucia infinita, concentran una atención fascinada… y llegan a ser obras maestras.

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