Memoria e imagen de intramuros en la poética de Alexis Gómez-Rosa (2 de 2)

Memoria e imagen de intramuros en la poética de Alexis Gómez-Rosa (2 de 2)

POR AMABLE LÓPEZ MELÉNDEZ
El tiempo azul del poema en la boca
De una frágil mujer,
Opone un tiempo rojo,
Intestinal, de cucharas baldías ennegrecidas
En el recuerdo de un locrio de sardinas.
Alexis Gómez-Rosa.

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Quienes hayan disfrutado la oportunidad de apreciar una serie de obras pictóricas que resultaran claves para el estudio de la dramática visualidad dominicana de los años 60 del siglo XX, tales como “Ciudad Agredida”, “Hora Cero”, “Tanque Americano Defecando”, “Helicóptero” y “Homenaje a Jacques Viau”, ejecutadas por Silvano Lora (1934-2003) en plena Guerra de abril del 65, seguramente estarán más prevenidos al instante de enfrentarse con el vertiginoso repertorio de imágenes que activa en toda la extensión del poema “La Tregua de los Mamíferos” de Alexis Gómez-Rosa.

Casas dormitando su miseria en el río
después de un nutrido bombardeo vuelve,
volvió a ser roble la ceniza;
piedra caribe
el muro gnomo y la casa de oración,
abrió luego su pórtico el aullido. Oremos.
Vísceras de menesterosos, quien dijo?,
cartílagos de plásticos, fibras de vidrio y poliester
por las reventadas vitrinas, hierve la vida
en un oscuro convivio de ratas invioladas,
colgados maniquíes en desfile,
frente a mis ojos:
chorreantes las luces de mercurio.

La síntesis escritural, la profundidad de percepción y la intensidad expresiva logradas por Alexis Gómez en “La Tregua de los Mamíferos”, podrían ser equivalentes a la vitalidad de las imágenes, de las visiones, de la gestualidad expansiva y de la interiorización de la dominicanidad que llegan a materializar los creadores plásticos y visuales que definieron el arte de los 60.

Entre las más acabadas metáforas visuales del estremecimiento que sufre la consciencia nacional en la etapa que cubre desde finales de la década del 50, la caída de la tiranía trujillista (1961), el golpe de estado contra Juan Bosch, la guerrilla del 14 de junio (1963), la Revolución constitucionalista y la intervención norteamericana de abril de 1965, se registran ciertas reacciones simbólicas que hoy operan como verdaderos íconos identitarios y como muestra incontrastable del profundo compromiso politicosocial que implicaba el auténtico ejercicio de la imaginación en medio de la intolerancia, el miedo y el horror.

Espacios trágicos, estructuras perturbadoras, colores metálicos, atmósferas critícas, superficies oxidadas, ocres y densamente tétricas, así como una sorprendente diversidad de materiales y soportes rústicos, reciclados o extrapictóricos, predominan en obras capitales de la época, tales como “El Sacrificio del Chivo” (1958) y Crepúsculo en una aldea” (1960), de Eligio Pichardo (1929-1984); “Hombre espanto” (1960), “La Matanza en el parque” (1962) y “Meditación sobre la armadura de un soldado” (1963), de Paul Giudicelli (1921-1965); “Los héroes de la calle Espaillat” (1962), de Jaime Colson (1901-1975); “Toque de queda” (1962) y “Negro sobre negro” (1962), esculturas de Antonio Toribio (1943-1996); “Caserío” (1961), “Soldado Cargando niño” (1962) y “Condenado” (1965), de José Ramírez Conde (1940-1987).

Búscame la frisa, el jenjibre, tengo sed.

En esta morgue horrorosa, nauseabunda, de muertos
pidiendo misa,
donde ventilar mis cinco sentidos,
clamando aire, sol, verde verdín
en muerta naturaleza?

A esta selección hay que agregar pinturas y técnicas mixtas consideradas insignias del compromiso social y la ruptura estética del arte dominicano de la modernidad, tales como “Vencido”, de Ivan Tovar (1942); “Velorio” (1965), de Asdrúbal Domínguez (1943-1987); “24 de abril” (1965) y “La protesta” (1966), de Ramón Oviedo; “Mujeres tristes” (1965), de Angel Hache; “Rostros” (1965) y “El Centinela” (1965), de Cándido Bido; “Homenaje a mi hermano muerto” (1965) y “Mujeres tristes” (1965), de Elsa Nuñez; “Mujer Angustiada” (1965), de Jose Cestero; “Antropófago del siglo XX” (1965), de Leopoldo Perez; “Ave de Guerra”, de Gilberto Hernández Ortega (1923-1975); “Fusiles contra aviones” (1965), de Justo Susana (1906-2001) y “Sol negro”, de Fernando Peña Defilló. Imágenes de la guerra, imágenes de la posguerra que se constituyen con el paso del tiempo en los sedimentos de la existencia, de la Utopía y de la memoria. Ante estas reapropiaciones simbólicas y visuales de la cuestión identitaria se establece el predominio del expresionismo figurativo, la abstracción expresionista y una imprevista serie de recursos expresivos que incidirán de manera determinante en la producción visual dominicana de la actualidad.

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