Menopausia: ¿invento de las naciones industrializadas?

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POR DRA. SILVIA JIMENEZ
Desde inicios de los sesenta, con el advenimiento de los tratamientos con estrógenos que revolucionaron el mercado, se nos ha “vendido” a las mujeres que la menopausia es una enfermedad que tiene que ser “tratada”.

Las mujeres de países industrializados (desarrollados), tienden a tener peri menopausia y menopausia más sintomáticas. Y no es un “invento” para llamar la atención. Los calores y sudoración profusa nocturna, insomnio, cambios de humor, periodos abundantes y/o irregulares, perturban la vida de muchas mujeres, y repercute en sus parejas y familia inmediata.

Se considera menopausia un año después del último periodo menstrual. Sin embargo, muchas mujeres inician síntomas muchos años antes, con ganancia de peso, retención de líquidos, dolores de cabeza pre-menstruales, turgencia mamaria y mastopatía fibroquística. ¿Por qué tenemos todos estos síntomas si se supone que antes de la menopausia los niveles de estrógenos son normales?

Las naciones desarrolladas tienen algo en común que puede estar contribuyendo a este fenómeno y es la mala alimentación. Los alimentos procesados forman gran parte de lo que se come diariamente, y con ello se ingieren grandes cantidades de químicos y pesticidas que pueden alterar el delicado equilibrio hormonal de la mujer. Además, elevados niveles de estrés y sedentarismo, se han convertido en parte “normal” de la vida cotidiana y contribuyen también al desequilibrio hormonal.

Muchos de estos químicos y pesticidas, conocidos como “Xenoestrógenos”, particularmente los derivados de petróleo (petroquímicos), presentes en alimentos, cremas para la piel, cosméticos, plásticos… y la lista es larga, tienen moléculas parecidas a los estrógenos que produce el cuerpo humano, y cuando son ingeridos, o absorbidos a través de la piel, se unen a los receptores de estrógenos en el cuerpo y producen alteraciones en el equilibrio hormonal. A este fenómeno se le llama “Dominancia de estrógenos” y puede producir ciclos menstruales anovulatorios (no ovulación), con efectos secundarios que incluyen el síndrome pre-menstrual y la osteoporosis. El estrés por si solo, puede también producir ciclos anovulatorios.

Los ciclos anovulatorios se producen ahora en mujeres cada vez más jóvenes, con la consecuencia de disminuir los niveles de progesterona, ya que la hormona progesterona se produce en los ovarios únicamente si hay ovulación. Y el estrógeno se convierte en “dominante”, no porque se encuentre en mayor cantidad, sino porque la progesterona no está presente. Podemos imaginarnos un sube y baja, con el estrógeno en un extremo y la progesterona en el otro. Si los dos están en cantidades normales, hay equilibrio, el sube y baja está horizontal, si una de las dos hormonas falta, el sube y baja se inclina hacia el otro extremo.

Las mujeres que no presentan síntomas con la menopausia o la peri-menopausia tienen algo en común. La alimentación es rica en frutas y vegetales frescos (en el caso de las mujeres japonesas elevada cantidad de productos de soya). Estos alimentos son ricos en fitoestrógenos, compuestos con una actividad estrogénica leve, que se unen a los receptores de estrógenos en el cuerpo y disminuyen los síntomas de exceso de estrógenos.

La deficiencia de progesterona tanto en mujeres jóvenes como en la mujer en menopausia y peri-menopausia, es una de las mayores causas de la sintomatología. La progesterona es “precursora” de muchas de las hormonas esteroideas, además de ser parte de la producción de energía. Mientras que el estrógeno disminuye solo del 40% al 60% en la menopausia, los niveles de progesterona disminuyen casi a cero.

Más de 5.000 plantas contienen esteroles (compuestos que tienen efectos parecidos a la progesterona). En mujeres con dietas ricas en frutas y vegetales, es raro encontrar deficiencia de progesterona en la peri-monopausia y menopausia. Y por ende, poca o ninguna sintomatología en este periodo.

Entonces, parte de la solución es el mejorar el estilo de vida, con una alimentación libre de productos procesados, ejercicio y control del estrés.

Toda mujer debería de realizarse pruebas de laboratorio del perfil hormonal (estrógenos-progesterona-testosterona-DHEA-cortisol-tiroides). Las pruebas pueden ser en saliva, sangre y algunas hormonas en orina. De esta manera, se parte con una base, para un posible tratamiento. Para más información. Visítenos en: www.solomujeres.com