Menos diputados, menos Congreso

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El presidente de la Cámara de Diputados ha estado muy prolífico en propuestas de reforma. Quiere menos diputados, menos Congreso y la reunificación de las elecciones. Son muchas propuestas avanzadas al mismo tiempo y cada día agrega otra. Si bien son aspectos relacionados, ampliar la lista contribuye a lo de siempre: mucha generalidad y nada específico. Y eso no ayuda.

Ninguna de esas ideas es nueva. Se ha hablado tanto de la congelación del número de los diputados y de igual manera de la reconjunción de las elecciones. Con menos frecuencia se trata de la unicameralidad del Congreso.

El mismo Lic. Valentín ya las había expresado en el contexto de un seminario celebrado hace ya unos buenos y largos meses. Los planteamientos que ha hecho son de interés y deberían ser asumidos como tales.

No deben de descartarse porque puedan ser la expresión, como se ha sugerido, de un afán de distracción sobre el aumento recientísimo de los “sueldos” de los diputados o que haya sido una maniobra para reconsiderar la extensión del actual mandato más allá del 2010.

Sería bueno que el Diputado Presidente avanzara más en sus propuestas. Señalamientos generales generan opiniones genéricas. Eso es lo que más abunda entre nosotros. Todo el mundo opina y es experto de todo. Y eso, a pesar de que “siempre es preferible saber pocas cosas bien que muchas mal”.

Es necesario ser específico. El mismo anteproyecto de reforma constitucional que reposa en manos del Presidente de la República fija el número de diputados en 150 pero no completa la manera de su distribución: 2 por cada provincia que serían 64, 5 por lista nacional, pero deja a oscuras la distribución de los restantes 81. De qué forma se determinó la cantidad de 150 eso parece que fue una inspiración de los dioses.

Valentín también sugiere 150 de los cuales 120 serían distribuidos en circunscripción electorales y 30 de lista nacional. El asunto queda incompleto, pues nada dice de cómo distribuir los 120. Si quiere enriquecer su planteamiento es esencial que la complete aunque sea tan solo una idea-propuesta. Pero nada se avanza dejando el asunto abierto.

El número de diputados no hace un buen parlamento. Valentín está consciente de eso. Si hay sesiones maratónicas es porque seguimos con procedimientos parlamentarios anticuados, fundados en una concepción de Congreso de plenario y no de comisiones como es lo más lógico y racional en los parlamentos numerosos. Reducir el tamaño de la Cámara es más que recomendable. Pero el meollo no es la reducción de gastos; es para hacerla más ágil, más funcional no únicamente en sus responsabilidades de creación de normas sino de control político. Lo de la sincronización de los periodos entre el ejecutivo y legislativo para la reunificación de las elecciones los intereses creados la traban. El senador Mariotti sugiere el 2016. No habrá de sorprender que algún otro planee que se haga para el bicentenario de la República.