“Menos valor del que realmente posee”

Entendamos que la palabra subestimar es un verbo conformado por dos términos latinos; el prefijo “sub” que indica algo que está por debajo y “aestimare” que implica la acción de estimar, valorar o apreciar.
Siendo así, entonces asumiríamos que subestimar a algo o a alguien es darle menos valor del que realmente posee. Y son sobre tantos aspectos en nuestro diario vivir en los que podríamos ver esto, que de querer detallarlos, me quedaría corta.
Es común que siempre encontremos a nuestro alrededor a alguien que ya sea por un alto nivel de confianza y seguridad en todo, o porque dice profesar una fe insaciable, encuentra que los fenómenos naturales o culturales le ocurren solo a algunas personas o solo en algunos lugares. Subestima el riesgo de salir en medio de la tormenta, o de sufrir un terrible accidente por ver el celular, porque eso solo le pasa a los que no saben cómo hacerlo. Subestima los síntomas, obviando la posibilidad de una enfermedad muy grave, que podría prevenirse. Y la realidad es que subestimar siempre tiene muchos riesgos, ya que no se miden las consecuencias reales de minimizar ciertos efectos, que podrían evitarse tomando precauciones.
Cuando lo que se subestima es a una persona, en sus cualidades y acciones, ella puede sentir herida su dignidad, o ver impedido su progreso, y esto puede dañarle su autoestima o la consecución de logros, especialmente si aquel que la ha subestimado debe ser su guía y referente.
Si te ha ocurrido alguna vez esto y has sabido cómo actuar al respecto, es beneficioso que te sientas bien por el coraje que empleaste. Si por el contrario, no supiste cómo, puedes recordar para la próxima vez que aquel que te subestima realmente tiene un problema consigo mismo.
Me gustó esa: “Aquel que solo sabe fastidiar subestimando a los triunfadores, mentalmente se siente impedido de aceptar la realidad de la grandeza de quienes logran méritos en base a esfuerzo, dedicación y disciplina. La pequeñez de ecuanimidad está en aquellos que, huérfanos de objetividad, tienen su mente cerrada, nublada, además de que la nostalgia por el triunfo ajeno les priva de ser nobles y libres de pensamiento para aceptar a los grandes por su talento”.

Peo también subestimar los riesgos, y la infravaloración de los peligros a los que muchas veces nos exponemos en distintas situaciones, ya sea por privar en fuertes, por necesidad, por compromisos o por responsabilidades personales o familiares, ya es suficiente, pero que nunca sea porque le permitamos al otro que subestime ese momento tan vulnerable para nosotros. Y menos aún cuando de tu salud se trata. Tu vida, es Tu responsabilidad!
Así que te invito, a que nunca permitas que te subestimen, pero tampoco subestimes tú, y no te olvides del factor sorpresa con nadie, porque lo imprevisto e inesperado forma parte de nuestra esencia como humanos y, por lo tanto, de la propia vida.