Mensaje de la editora

“Celebrémonos unos a los otros en lugar
de empujarnos y pisotearnos en la competencia”

                                   La sabiduría del Angel

No hay duda. La competencia puede ser buena para impulsarnos a mejorar, pero como todo, cuando se desata la obsesión de ser siempre “los únicos” o “los mejores” también se desencadenan los malos sentimientos de la ira, la envidia, el rencor, la venganza, la violencia y los peores instintos. ¿Cómo lograr apaciguar estos potros salvajes? Simplemente, como bien expresa la Palabra de Dios en Colosenses 3: 12,13: “Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia, de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes”. Porque cuando echamos fuera la altanería de sentirnos los mejores del Universo, o los superdotados en cualquier disciplina o acción que emprendamos, y simplemente entendamos que lo que hacemos es por la exclusiva gracia de Dios, que obra en nosotros a través de sus dones, entonces empezaremos a entender que todos –no algunos elegidos- somos llamados a su Gracia, y a través de ella, a la puesta en marcha de sus infinitos dones. Es importante que sus talentos los ponga a funcionar. Lo que no es aceptable es que para hacerlo, tenga que denostar a otros, que al igual que usted, intentan exhibir sus habilidades. El mundo es infinitamente diverso, y diversas son las manifestaciones de quienes lo habitan. Cada uno, aunque haga lo mismo que otro, es exquisitamente diferente. Por lo tanto, lo importante es que cada uno haga lo mejor que le permitan sus esfuerzos, no para aplastar a su contendor, sino para alabar a Dios a través del uso de sus talentos.

En lo que respecta a la política, es lo mismo. Todos prometen lo mismo: la expresión de ser los “salvadores del pueblo” es su consigna. Sin embargo, la contienda y el enfrentamiento verbal acompañan las promesas que cada vez son menos creíbles. Y es que un pueblo necesitado de tanto, necesita de la solidaridad para aunar esfuerzos colectivos y ver resultados promisorios. Si nos dividimos, obviamente restamos fuerza a los esfuerzos. Sucede en la política, en la religión, en el deporte, en el trabajo y hasta en la cotidianidad. El clamor soterrado es la unión. Si todos perseguimos lo mismo, ¿por qué lo del otro está mal? Trabajemos en pos del progreso haciendo lo correcto. Eso va para los políticos, los religiosos, los negociadores y todos los que entiendan que para ganar es necesario poner zancadillas. Hacer lo correcto es la verdadera expresión del amor al prójimo. Hacer lo correcto es sembrar de paz el destino de la nación. Y si como pueblo, todos hacemos lo correcto, tendremos sin aspavientos un pueblo donde la justicia social se manifieste. Por lo tanto, no nos centremos en la competencia, porque como bien expresa Terry Lyn Taylor y Mary Beth Crain en su libro “La sabiduría del Angel”, “La competencia es una afrenta a la energía creativa; limita nuestra visión y achica nuestras opciones. A diferencia de la creencia popular, la competencia no saca lo mejor de nosotros. Más bien provoca que veamos a la gente como obstáculos, meros impedimentos para algo que tratamos de obtener o ganar, y esta forma de pensar es deshumanizante.”  Sin embargo lo vemos tan a menudo, que hasta nos parece normal y justificable. La grandeza sin embargo, está en ir hacia la paz personal en lugar de forzarse por ser mejor que otros.

En nuestra portada y páginas centrales compartimos con nuestros lectores, un reportaje a las acciones realizadas por la Primera Dama, doña Margarita Cedeño de Fernández desde su despacho, abriendo las puertas a las oportunidades de un mejor futuro para muchos y convirtiéndose de esta manera en auténtico símbolo de solidaridad y esperanza.   Pero además, interesantes artículos, sugerencias y consejos para el pleno disfrute de sus vacaciones, les permitirán disfrutar de una edición especial hecha con amor y entrega para todos nuestros fieles lectores.

Hasta la próxima y que Dios sea el centro de sus vidas en este periodo de descanso y reflexión.