Mensaje Editorial 293

¿ Qué nos está faltando? Muchos responderán, ¡Todo! Y ciertamente nuestra calidad de vida ha mermado de forma vertiginosa, crucial y sorpresiva. Los alimentos básicos, los servicios de primer orden como la salud, el transporte, el agua, la luz,…son ya artículos de lujo que han pasado a ser totalmente inalcanzables para muchos e intolerables para otros. [tend]Pintar la realidad de colores de esperanza es una tarea difícil y hasta pudiera parecer una afrenta para aquellos que se sienten en el borde del abismo. Pero estoy convencida de que la peor forma de lucha es quedarse paralizado de miedo. La única forma de fracasar es no intentar combatir su batalla. Un buen guerrero analiza sus posibilidades y define una estrategia. Así que, en vez de lamentar su derrota o la ausencia de las corrientes de abundancia, se ajusta a su realidad y se dispone a la lucha con sus nuevas armas. Si es la escasez, hace ajustes en su presupuesto e intenta ser creativo para encontrar nuevas opciones. Solo en las crisis los seres humanos descubren su potencial escondido. Pero si nos colocamos los lentes oscuros de la desesperanza será imposible ver la luz al final del túnel. Yo prefiero el oficio de pintar la vida con los colores del optimismo, porque tan solo una chispa de esperanza nos permite encontrar un posible camino para escapar del abismo.

Es el momento de la decisión, y hay que tomarla aunque fallemos. Nadie nos hizo perfectos y no importa que nos sorprendan las contradicciones. Lo importante es avanzar. Caer, pero luchar, volver a levantarnos y en la búsqueda y encontrar finalmente el camino de la luz permanente. Pero para ello, algo nos está faltando. Nuestra pregunta inicial se repite, ¿Qué nos está faltando? Yo creo que nos falta fe, confianza, ese único e insustituible recurso de sobrevivencia. Y eso, está dentro de cada uno de nosotros como tesoro inagotable, como manto indestructible. Si tenemos fe, sabremos que cualquier situación difícil será pasajera. Si tenemos fe, sabremos que somos merecedores de la abundancia y en consecuencia, trabajaremos y la obtendremos. Si tenemos fe, sabremos que nuestro pueblo se enrumbará por caminos de paz y de prosperidad. Si tenemos fe, nos sentiremos felices y agradecidos hoy, porque cada situación de nuestras vidas es una lección y una oportunidad de crecimiento. La crisis económica que vivimos hoy, probablemente ayude a que las familias se unan más, utilizando el tiempo que pasaban en fiestas y restaurantes, en actividades hogareñas que habían pasado al olvido. Los momentos de crisis ayudarán sin dudas a que la juventud se entretenga de forma más sana y que en definitiva, esa juventud, esa familia, aprecie lo que tiene y se haga consciente del incuestionable valor de la unión familiar.

En este mes, dedicado a la Familia, enaltecemos nuevamente ese núcleo tan importante y esperanzador, porque es allí donde se cocinan los principios, los valores, las tradiciones, el espíritu de lucha, la esperanza, la fe y el amor. Armas indispensables para vestir la armadura de la dignidad con que todos los habitantes de esta media isla debemos afrontar nuestras situaciones particulares y colectivas. Y recordar esta lección del “Manual del guerrero de la luz”, de Paulo Coelho que dice: “El guerrero de la luz se concentra en los pequeños milagros de la vida diaria. Si es capaz de ver lo bello, es porque trae la belleza dentro de sí, ya que el mundo es un espejo y devuelve a cada hombre el reflejo de su propio rostro. Aún conociendo sus defectos y limitaciones, el guerrero hace lo posible por mantener el buen humor en los momentos de crisis. Al fin y al cabo, el mundo se está esforzando en ayudarlo, aun cuando todo a su alrededor parezca decir lo contrario.”

En nuestra portada y páginas centrales, les presentamos a los Hermanos Abreu Rodríguez, quienes exhiben con orgullo, vocación, ternura y destreza en cada una de sus variadas actividades, logrando con ello establecer una unión indisoluble en todo lo que hacen, para disfrutar de la satisfacción de una familia unida por el amor y la alegría. Pero además, interesantes reportajes que proyectan el palpitar de nuestra sociedad y enaltecen los valores de nuestros congéneres, harán de esta edición una atractiva forma de disfrutar del álbum de la familia dominicana.

Hasta la próxima y que Dios los bendiga.