Menta, manzanilla y otras hierbas

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Aunque las pruebas son escasas, no hace daño alguno tratarse con remedios de hierbas –por ejemplo, una taza de manzanilla o té de menta después de las comidas; o una pequeña cantidad de semillas de anís, como ofrecen en los restaurantes indios; un sorbo o dos de angostura (que contiene genciana); o un pedacito de caramelo de genjibre.

Pero debido a que algunas hierbas pueden agravar otros problemas gástricos, como la acidez, gastritis y úlceras es importante saber que lo que uno tiene es una simple indigestión (lo que los médicos llaman dispepsia no ulcerosa, o un estómago irritable). Si los síntomas son frecuentes, consulte a su médico.

En un estudio reportado el año pasado en Alemania, en la publicación Digestion, una preparación a base de hierbas que contenga regaliz, alcaravea, limoncillo, menta y otras hierbas propicia un mejor alivio a la indigestión que un placebo. Un estudio suizo también encontró que una fórmula de hierbas que contenga las mismas de arriba, además de manzanilla, es efectiva.

La menta, un remedio popular, contiene mentol y otras sustancias que pueden ayudar a estimular los jugos digestivos y aliviar los espasmos intestinales. Pero las mentas después de las comidas, chicle y té pudieran no contener suficiente aceite de menta para que resulte eficaz. Por oro lado, el aceite de menta (especialmente en cápsulas que no tienen protección gastroentéricas) puede empeorar el desorden de reflujo esofágico (acidez), porque relaja el esfínter esofágico. Al igual que la menta, la manzanilla también puede tener un efecto antiespasmódico en los intestinos.

Otros remedios tradicionales para la indigestión incluyen hinojo, tomillo, cúrcuma, cilantro, comino, ajo, genjibre, orégano y romero. Estudios de laboratorio indican que esas hierbas y especias estimulan los procesos digestivos. Cuánto ayudan las pequeñas cantidades que se emplean normalmente en la cocina, sin embargo, no se conoce. Wellness letter

Pierda peso bebiendo

Muchas mujeres que se obsesionan por las calorías de los alimentos que consumen a diario no se preocupan, sin embargo, por las de las bebidas que toman: refrescos gaseosos, cafés de sobre instantáneos, zumos azucarados en exceso, bebidas alcohólicas… Todas ellas aportan una cantidad de calorías que se podrían eliminar si se eligieran variedades “light” o se optara por el agua, la bebida que no tiene ninguna caloría, tal y como señala un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Purdue, Estados Unidos. Además, el esfuerzo que supone sustituir unas bebidas por otras es menos que el objetivo del cambio son los alimentos. Prevenir

Una taza de té contra la osteoporosis

Tomar una taza de té a media tarde o en el desayuno puede ser algo más que una buena costumbre, ya que esta bebida contribuye a que aumenten los niveles de densidad mineral ósea, protegiendo así de las fracturas de hueso, características de la osteoporosis, según pone de manifiesto una investigación efectuada en la Escuela de Medicina de la Universidad británica de Cambridge con más de 1.200 mujeres mayores de 65 años.

El incremento de la densidad ósea es más notorio en la espina lumbar y en zonas de la cadera, y algo menos significativo en el cuello femoral.  Prevenir

Los mitos que ensombrecen la píldora

Tiene efectos secundarios: se ha demostrado que, con las formulaciones actuales, son de escasa proporción e intensidad.

Provoca ansiedad o depresión: hay mujeres que no la toman por ello y, sin embargo, no existe ninguna evidencia que mantenga esta afirmación.

Engorda: no se le puede atribuir que provoque incremento de peso cuando las formulaciones y las dosis son correctas.

Retiene las menstruaciones: falsa creencia que no tiene ningún respaldo científico, pero que está muy extendida. Prevenir