Mente positiva

Una de las cosas más poderosas con la que cuenta el ser humano, es la mente, ya que nuestros pensamientos determinan nuestra vida y la vida cambia cuando cambian nuestros pensamientos.

Por lo que si queremos que nuestra vida coja el rumbo que añoramos, debemos atraerlo con una mente positiva, la cual podemos tenerla si nos nutrimos a diario aplicando ciertos principios básicos:

1- Repítase una y otra vez: “Me amo a mí mismo, así que…” Complete usted la oración como más estime pertinente. El reconocimiento de nuestras virtudes y capacidades amerita de una gratitud al Señor por concedernos tales dones, y por ende, un compromiso nuestro para desarrollarlos al máximo.

2- Perdone. El perdón significa que usted deja marchar el pasado, que aprende la lección que hay y que sigue viviendo sin esa huella en su corazón.

3- “Las creencias profundas que tenemos sobre la realidad que nos rodea determinan nuestra manera de comportarnos ante ella. Son los filtros inconscientes a través de los cuales percibimos la realidad, hasta el punto de que no reaccionamos ante hechos objetivos, sino interpretados”. Intente hallar las motivaciones más recónditas por las que usted mismo bloquea y obstaculiza sus aspiraciones. Líbrese de resistencias y de toda tensión. Borre toda culpa, toda tristeza, y líbrese de esas viejas limitaciones.

4- Observe su miedo a cambiar, posiblemente por las nuevas responsabilidades que el cambio traería consigo, obligándole a hacerse cargo de su propia vida. Reconozca todos sus pensamientos negativos sobre el amor, la vida, su cuerpo, las relaciones, el dinero… El reconocerlo es el primer paso para cambiarlo.

5- Prácticamente nuestros esquemas negativos se derivan de dos emociones básicas, indiscutiblemente las más elementales del ser humano: el miedo, referido a un futuro incierto e imprevisible que acarrea amenazas y peligros, y la culpa, que apunta hacia un pasado en el que hicimos algo incorrecto desde nuestro punto de vista, o en el que no estuvimos a la altura de las circunstancias en una situación que nos llevó a un fracaso aparente.

Borre su culpa primordial perdonándose a usted mismo.

6- Identifique sus desconfianzas, aquellas aptitudes y capacidades que cree no poseer en suficiente calidad y cantidad,  pregúntese si su desconfianza en ellas es real o imaginada. En caso de ser real, pregúntese qué le haría falta para confiar en aquello en lo que no confía ahora mismo.

7- Está de más resistirse a las realidades que son inalterables.

Lo único que podemos sacar de esta lucha perdida de antemano es más sufrimiento.

 La alternativa consiste en abandonarse, haciendo un acto de fe y de confianza en la voluntad divina, seguros de que siempre se orienta a nuestro bien.

Dado que no podemos cambiar el mundo de afuera, sino simplemente aceptarlo, nuestra única opción consiste en cambiar nuestros sentimientos y emociones. Para ello, el primer paso es aceptarlas.

No es necesario saber que la mente es un poder, de todas maneras funciona, ya sea para bien o para mal. Así que responsabilicémonos por el bien que ocasionan, sumándonos a la sociedad como un ente de mente positiva. “¡Si quieres cambiar el mundo que tienes, piensa el mundo que quieres!”.