mérica Central: Integración y comercio

Las naciones de América Central son, de facto, socias comerciales y económicas de la República Dominicana. Todas, nos encontramos en las respectivas áreas de influencia de unas y otras. De hecho, constituimos lo que la literatura llama “mercados naturales”. América Central alberga a una población de 39 millones de habitantes y contabiliza un PIB de 109 mil millones de dólares. Sin lugar a dudas un mercado interesante y atractivo.

Ello queda determinado por la cercanía geográfica y geopolítica.  Los centroamericanos parecen haberlo visualizado bien desde hace un tiempo, pero por aquí muchos parecen no percatarse del potencial de comercio que esa subregión nos ofrece.

Desde hace casi medio siglo, el Tratado de Managua – motor de arranque de la integración de la región – se firmó en 1960, las cinco naciones centroamericanas, Panamá no ha tomado la decisión trascendental de incorporarse, comprendieron la importancia estratégica de un proceso de integración y emprendieron el camino. De entonces acá, es verdad, han tropezado con múltiples dificultades – endógenas y exógenas – pero han seguido adelante logrando registrar algunos éxitos. Saliendo de su crisis político militar interna, la región reforzó la ambición integracionista a comienzos del decenio de los noventa con los Acuerdos de Esquipulas y la asistencia de la Unión Europea.

Desde bien temprano esas naciones llegaron a alcanzar que un 25% de las exportaciones totales se dirigiera a si mismos. Ningún otro esquema ha logrado consolidar ese rango de intercambio intrarregional. Aunque problemas de diversa índole han inducido en ocasiones un retroceso, a la larga la tendencia se ha reforzado.

Los reportes nos muestran que a fines del 2008 las naciones lograron que un 29% del total de sus exportaciones – 6 373 millones de dólares en valor – se dirigiera al interior de la región. En esencia, no se trata de un flujo comercial que se desvía de otros destinos, sino que la propia dinámica interna del proceso lo ha ido generando, lo cual lo hace más valioso y trascendente. Ese registro nos muestra un avance notable ya que el promedio anual del 2003 al 2007 había sido de un 27.7%. Solo dos productos, por su incidencia particular en cada una de las economías, se encuentran fuera de un tratamiento de libre comercio: azúcar y café.

Es que, en los cinco años anteriores, el flujo del comercio intrarregional creció a un ritmo anual del 16%, duplicándose en ese corto periodo. A Guatemala le corresponde el 33% de ese comercio interno, a El Salvador el 24% y a Costa Rica un 23%. Entre Nicaragua y Honduras, las dos economías más atrasadas, aportan el 20%.

Con esa región tenemos vínculos comerciales multilaterales desde 1998; primero con el Acuerdo de Libre Comercio América Central-República Dominicana y después con el DR-CAFTA. Sin embargo, desde nuestra parte, poco hemos hecho para aprovecharlo.