Mesas a todo color, al aire libre en el campo o la ciudad

EFE. Reportajes. El verano invita a cambiar las vajillas, a vestir la mesa de fiesta, alegre y sencilla o marcada por la intemporalidad y la elegancia.

No importa el lugar donde nos encontremos, si frente al mar, en un entorno urbano o en una terraza, lo cierto es que el cambio de estación y la relajación de las costumbres entorno a la gastronomía cambia.

La firma de cerámica  portuguesa Vista Alegre, lo sabe  e invita cada año a dos grandes diseñadores a vestir la mesa de verano con la amplia variedad de vajillas y cristalerías que se apoyan en sus vitrinas, una iniciativa llamada, “A Mesa Puesta”, con la que ponen a prueba la diversidad de estilos que pueden alcanzar sus colecciones.

En esta ocasión, concentra las propuestas de  Javier Castilla  y de Victoria y Sylvia Melián, nombres que se unen a Pascua Ortega, Ignacio García de Vinuesa o Samantha Vallejo-Najera, que ya lo hicieron en ediciones pasadas, siendo cada una de sus propuestas novedosas, cambiantes y muy actuales.

Diferentes propuestas. Marcados por su estilo y personalidad, Castilla y las hermanas Melián han dado rienda suelta a su creatividad, su ingenio y gusto personal para deleitarnos con dos propuestas diferentes que, sin embargo, abren un abanico de posibilidades gracias a la diversidad de estilos de las vajillas y cristalería portuguesas.

Mesas fetiche para la temporada estival que invitan a deleitarse con la gastronomía y con la buena compañía.

Javier Castilla ha optado por resaltar su pasión por las antigüedades eligiendo un clasicismo “limpio y elegante”, comentan los responsables de Vista Alegre. Un vivo mantel en rojo intenso se ensambla a la perfección con piezas artísticas e históricas creando un ambiente delicado y lleno de detalles.

Lo mejor del verano. El eclecticismo es lo que define la mesa del estudio Melián Randolph, formado por Victoria y Sylvia Melián, donde los estilos, el color y el blanco inmaculado marcan el conjunto que parece proceder de distintos ambientes, que se equilibran entre la diversión y lo más exquisito.

“Nos gusta el verano y la idea de traer el campo a la ciudad”, dicen, es lo que ha definido la forma y los complementos de la mesa, concentrada en una vajilla para ofrecer diferentes entrantes para picar con bandejas y accesorios que se colocan en el centro y los extremos.

Aseguran que su mayor deseo era trasladar un “aire campestre” a cualquier lugar.

“Las terrazas se transforman durante el verano”, indican, son lugares para vivir en medio de la ciudad la informalidad que da un jardín, entre sol y sombra en el campo.

Blanco inmaculado en la mesa. Con el blanco pretendían resaltar un “look fresco” que le permite ser apto para la mañana y la noche, momento para el que reservan unas pequeñas velas para situar sobre la mesa.

El mantel en verde y blanco se trata de tela de toldo, fuerte y resistente, de manera que se puede quedar en el exterior “sin tener miedo al deterioro”, aducen.

Incorporan también toques de mueble industrial con la elección de las banquetas y texturas nuevas con el recubrimiento de paredes y suelo. “La falsa madera de suelo y laterales de madera le confiere calidez y aleja la mesa de un ambiente playero.