Metas y desafíos del turismo

En su discurso de asunción, el Presidente Danilo Medina anunció la meta de que el país atraiga 10 millones de turistas en diez años. De su anuncio se desprende que para lograr este propósito, factible si se explotan debidamente las potencialidades del país, es necesario poner en escaparate nuevos y mejores atractivos para atraer nuevos visitantes, aumentar el número de habitaciones existente hasta ahora, liberar una parte de la presión fiscal que se ejerce sobre el turismo y, en fin, otras transformaciones.

Algo que preocupa a los dirigentes de la Asociación Nacional de Hoteles y Turismo (Asonahores), a quienes tuvimos como invitados en el almuerzo semanal del Grupo de Comunicaciones Corripio, es que todavía no se ha pasado a los hechos para arrancar hacia esta meta que, dicho sea de paso, esta organización respalda plenamente. Hay diálogo y planificación, pero no se ha empezado a accionar para multiplicar  la recepción de más turistas.

El turismo del país ha estado anclado en las bellezas de nuestras playas. Le falta explotar las modalidades ecológica, cultural, de aventura, inmobiliaria, entre otras. Hay que atraer más inversiones para fortalecer nuestra competitividad en la región con nuevas instalaciones hoteleras. Necesitamos una promoción más agresiva y convincente en el exterior. Hay que dejar sentir la adrenalina de competidor que lucha por la meta.

Con el orgullo por todo lo alto

La calidad de nuestros jugadores de béisbol desbordó las fronteras patria y de Estados Unidos para ponerse de manifiesto a nivel mundial, con la hazaña histórica de conquistar invicto el triunfo en el Clásico Mundial de Béisbol, que concluyó el martes en la noche. La fórmula mágica que mantuvo al equipo dominicano por encima de todos sus rivales fue, sin duda, una mezcla de disciplina y entrega absoluta, de principio a fin en cada partido.

Combinados de gran mérito sucumbieron ante la calidad ofensiva y defensiva del equipo dominicano. Su desempeño en el clásico no hace más que confirmar la calidad de cada uno de estos jugadores en sus respectivos equipos de Grandes Ligas.

La carrera invicta mantuvo el nombre de la República Dominicana en todos los medios a nivel mundial, y el desbordamiento de orgullo se ha sentido dondequiera que habita un dominicano. La calidad se impuso.