Meteorología: predicción de daños y beneficios (1)

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POR DOMINGO ABREU COLLADO
Predecir fenómenos meteorológicos es todavía en la República Dominicana un riesgo de la credibilidad. No tanto por los esfuerzos y posibilidades técnicas de meteorólogos y predictores del tiempo, sino por las posibilidades de ser (o no) creídos por la población. Aún las personas de mediano manejo de la información prefieren recibir las predicciones de “The Weather Channel” en lugar de confiar en nuestros predictores.

Sin embargo, la meteorología ha avanzado grandemente en la República Dominicana, principalmente en lo concerniente al pronóstico de fenómenos hidrometeorológicos, que son los que colocan a la población en mayores riesgos o en mayores beneficios, según como se ubique la población en relación con los suelos y los recursos fluviales y marítimos de la Isla.

Hasta ahora, estos fenómenos son los que han nutrido de toda la vida existente en “La Hispaniola” y en las demás islas del Caribe. Pero un manejo incorrecto de nuestros recursos (suelos, bosques, ríos, costas, montañas, humedales, etc.) colocan tanto a recursos como a poblaciones humanas en el sendero del riesgo y el desastre.

El correcto manejo de los fundamentos para lograr pronósticos igualmente correctos permitiría el mejor uso de los recursos procedentes de los fenómenos atmosféricos, principalmente de los fenómenos hidrometeorológicos, y quizás algún día, de los fenómenos electrometeorológicos.

En estos días -entre el 18 y 27 de julio del 2005- se está celebrando en la República Dominicana el “Curso de Capacitación sobre Fundamentos para el Monitoreo y Pronóstico de Fenómenos Hidrometeorológicos”, en el que participan especialistas de los estudios meteorológicos de 11 países: Argentina, Brasil, Costa Rica, Chile, Ecuador, España, Guatemala, Perú, Puerto Rico, Venezuela, y la República Dominicana como país anfitrión.

Este curso es el primero que organiza el Programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología -CYTED-, auspiciado por la Organización Meteorológica Mundial -OMM-, y es coordinado en la República Dominicana por la Secretaría de Estado de Educación superior, Ciencia y Tecnología -SEESCYT-. Como sede para el curso está funcionando el Paraninfo Dr. Defilló de la Universidad Autónoma de Santo Domingo -UASD-.

El objetivo del curso es la promoción de las más modernas técnicas para el monitoreo, predicción y difusión de información hidrometeorológica entre los países miembros del programa CYTED, que además de los anteriormente mencionados lo conforman Uruguay, México, Panamá, Honduras, Nicaragua, Paraguay, El Salvador, Bolivia, Colombia, Cuba y Portugal.

“El contenido del curso cubre los diferentes aspectos de las inundaciones y sucesos asociados según un enfoque multidisciplinar, aunando esfuerzos de especialistas en varias materias (meteorología, climatología, hidrología, hidráulica, geología y protección civil). Los diferentes tipos de actuaciones para la lucha contra las inundaciones, fundamentalmente las de gestión, son tratados. Diferentes soluciones de monitoreo, predicción y difusión puestas en práctica son expuestas a modo de ejemplo y demostración de su viabilidad y utilidad. La importancia de los estudios básicos, las redes de medida y el manejo de la información es claramente puesta de manifiesto, explícita e implícitamente, a lo largo de los diferentes temas”.

Angel Luis Aldana y las Inundaciones

Angel Luis Aldana, del Centro de Estudios Hidrográficos y del Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas, de España, analizó los diferentes factores que intervienen en los fenómenos de inundaciones, naturales y artificiales, “unas veces como causa única y otras contribuyendo al agravamiento de las consecuencias”.

Según Aldana, “el resultado de un desastre natural de tipo inundación puede ser tipificado distinguiéndose en primer lugar entre daños como pérdidas de vidas y bienes materiales”. “Cabe también plantearse “agrega Angel Luis- la consideración no solo de pérdidas de bienes y servicios como consecuencia directa de las inundaciones, sino la de aquellas actividades que no pueden desarrollarse como consecuencia de los daños directos”.

El especialista español considera que las pérdidas pueden ser evaluadas “en función de un conjunto de variables representativas del fenómeno: altura y velocidad del flujo de agua, tiempo de permanencia de la inundación y aportes sólidos de la avenida”.

En otro orden, Aldana compara las diferentes alternativas de actuaciones de mitigación de efectos de inundaciones desde el punto de vista de la reducción de riesgo, siguiendo un método de análisis de curvas daños-probabilidad.

Puerto Rico y su Plan Integral

Fernando Vargas Arroyo, del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales, resumió los elementos principales del Plan Integral de Conservación, Desarrollo y Uso de los Recursos de Agua de Puerto Rico:

1. Provee un trasfondo de los recursos de agua superficiales y subterráneos en Puerto Rico y las islas de Vieques, Culebra y Mona. El trasfondo describe el ciclo hidrológico, las fuentes de aguas superficiales y subterráneas, y los problemas principales que afectan estas fuentes.

2. Actualiza los estimados de extracciones y uso de agua en la Isla en el 2002, enfocados en los sectores domésticos (Autoridad de Acueductos y Alcantarillados, AAA) y agrícolas, incluyendo los sistemas de riego que opera la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE).

3. Define estrategias para optimizar la conservación, desarrollo y uso prudente de los recursos de agua. El marco legal, administrativo y operacional de los recursos y fuentes de agua impide que el DRNA pueda manejar los recursos más efectivamente.

4. Identifica políticas públicas propuestas para adopción consideradas esenciales para la conservación del agua en la Isla y proveer al DRNA las herramientas necesarias para manejar en forma más efectiva este importante recurso.

Destacó Vargas Arroyo, que la isla de Puerto Rico “disfruta de recursos de agua abundantes para satisfacer ampliamente las necesidades actuales y futuras previsibles de agua de todos los sectores socioeconómicos. Las extracciones de agua en el 2002 fueron de 723 mgd, lo que es menos del 18 % de la escorrentía promedio anual de 4,112 mgd. Aún durante sequías severas como la de 1994, las extracciones de agua son menos del 50 % de la escorrentía promedio”.

Costa Rica y la previsión hidrológica

Jorge Granados Calderón, del Instituto Costarricence de electricidad, puso en primer plano la creación de un sistema de previsión sugerido por la “necesidad de optimizar la utilización del agua en la producción hidroeléctrica, la de prevenir con una mayor antelación situaciones de emergencia ante las avenidas y así como la de controlar la magnitud y evolución de las mismas”. Expuso que “el objetivo de los sistemas de previsión hidrológica es poder predecir en forma rápida y oportuna los caudales de crecientes en los sitios de construcción de las obras hidráulicas, en los sitios de presa y en las estaciones de control”.

Asegura Granados que “para alcanzar estos objetivos, es necesario diseñar, instalar y operar tres clases distintas de elementos, los cuales son complementarios y constituyen un sistema integrado. Estos corresponden a una red de sensores, instalados en puntos de control (estaciones medidoras de lluvia, de nivel del río, nivel de embalses, etc.) capaces de adquirir los datos necesarios, informar, suministrando automáticamente datos en tiempo real sobre las variables hidrometeorológicas de cada cuenca, una red de transmisión de alta confiabilidad, que pueda garantizar el flujo de datos desde y hacia los puntos de control al centro de procesamiento del SPH y un sistema de recepción, almacenamiento y manejo de datos que permita y explique la situación hidráulica e hidrológica, identificando las mejores soluciones y generando el procedimiento de operación”.

Hugo Segura, de la República Dominicana

El tema de las inundaciones fue también del representante de R.D. Hugo Segura, Director de la Escuela de Ciencias Geográficas, de la UASD, expone que, según la Organización Meteorológica Mundial, “el 90% de todos los desastres naturales ocurridos en la última década han sido de naturaleza meteorológica o hidrometeorológica”, y que además, más del 65% de las pérdidas materiales y casi el 90% de los decesos se debieron a desastres relacionados con el tiempo, el clima y el agua.

“De estas declaraciones -argumenta Segura- podremos deducir que toda inversión tendiente a mejorar la prevención y alerta temprana, son insignificantes con relación a los costos de recuperación en salvar vidas y aminorar daños a la infraestructura económica de nuestras naciones”. Añade en su ponencia que “Los sistemas meteorológicos efectivamente constituyen amenazas permanentes para la humanidad”, pero muestra confianza en “los esfuerzos en conjunto entre hidrólogos y meteorólogos apoyadas por la Organización Meteorológica Mundial y los Servicios Meteorológicos Nacionales, a través del Programa HYCOS (Sistema de Observación del Ciclo Hidrológico), donde un sistema integrado realiza la observación de los elementos del ciclo hidrológico”.