Meteorología: predicción de daños y beneficios (y 2)

POR DOMINGO ABRÉU COLLADO
La predicción de daños en relación con la meteorología muchas veces no está en manos de los meteorólogos, sino de geólogos, hidrólogos, geólogos, ecologistas y otros técnicos. Los daños que pueden provocar los fenómenos hidrometeorológicos son en realidad la causa de la existencia de la meteorología.

Por el contrario, los beneficios que producen dichos fenómenos nunca han sido predichos, cuantificados, evaluados y mucho menos celebrados y agradecidos.

Las inundaciones, los arrastres de tierra, las crecientes de ríos, los desbordamientos de lagos y lagunas y otras ocurrencias similares, han beneficiado a todo el planeta y a toda la humanidad. Quizás el beneficio más conocido ha sido el efecto que producía el río Nilo con cada crecida y desbordamiento en la agricultura de Egipto, país que ostentaba el sobrenombre de “el don del Nilo”.

Pero la humanidad está actualmente más pendiente de los daños que de los beneficios ocasionados por las tormentas, huracanes, crecidas, inundaciones y otros fenómenos. Tan pendiente de estos daños está, que no observa que los verdaderos responsables y culpables de los “desastres naturales” son los propios núcleos poblacionales que ocupan elevaciones con riesgo de deslizamiento, cañadas, cauces de ríos, costas marinas y otros lugares donde los efectos de los fenómenos hidrometeorológicos resultan más manifiestos.

La economía actual, principalmente la economía de la construcción, ha resultado ser el peor peligro para la población en relación con la ocurrencia de vaguadas, huracanes, inundaciones y otros eventos naturales. Junto a la economía de la construcción está -como cómplice activo- el Estado y su falta de planificación técnica y científica.

Durante el Curso Internacional de Capacitación sobre Fundamentos para el Monitoreo y Pronóstico de Fenómenos Hidrometeorológicos celebrado en nuestro país, el ingeniero geólogo Osiris de León, hizo señalamientos puntuales sobre los casos en que la falta de previsión en la construcción de puentes, carreteras, presas, acueductos y otras infraestructuras relacionadas con el agua, han devenido en convertirse en factores de pérdidas económicas, daño ecológico y alto riesgo para las poblaciones humanas, solamente por descartar buenos estudios previos a la construcción de estas infraestructuras, y preferir opciones de costes mínimos a la hora de ejecutar proyectos como los mencionados.

Validación de datos en Chile

Javier Narbona Naranjo, Jefe del Departamento de Hidrología de la Dirección General de Aguas, en Chile, es de la opinión de que “los recursos hídricos son un bien cada vez más escaso y por esta razón se hace imprescindible optimizar su uso para su mejor aprovechamiento, tanto en su gestión, administración y conservación de su calidad, lo que se traduce en mayores requerimientos de información hidrológica, tanto en calidad, cantidad y oportunidad.

“La información recogida en terreno de las estaciones hidrológicas, actualmente se puede registrar digitalmente, en forma automática, y enviar a los centros hidrológicos vía satélite, con lo cual los datos están disponibles a los interesados prácticamente en tiempo real.

“El uso de la tecnología señalada, sin embargo, no evita la necesidad de efectuar una revisión de los datos que recibe la Estación Receptora, ya que durante el flujo de la información, desde que el dato se genera hasta que se almacena en la Base de Datos y se distribuye a los interesados, se pueden producir errores o fallas que deben se detectadas y corregidas en el tiempo más breve posible.

“El software que utiliza este Servicio está íntegramente construido en el país y con el fin de detectar los problemas en los datos y en su transmisión, dispone de módulos que facilitan este trabajo. De esta forma se explican los filtros computacionales para eliminar o informar las anormalidades en los datos, tales como valores fuera de los rangos físicos y se muestra el sistema de envío de alertas cuando las mediciones traspasan umbrales predefinidos”.

Por su parte, Waldo Moraga Bravo, Jefe de la Unidad de Prevención y Emergencia, también de Chile, puso énfasis en la importancia del agua como factor gatillante de los desastres a nivel global, regional y en chile, recordando “las grandes catástrofes que ha debido sufrir Chile durante los últimos años, como son los aluviones e inundaciones de los años 1982, 1986, 1987, 1991 (aluvión de Antofagasta), 1993 (aluvión quebrada de Macul-Santiago), 1997 daños de consideración (desde la Región de Atacama por el norte (III) a la Región del Maule (VII) en la zona central de Chile) y los más recientes daños del año 2002, que afectaron las regiones Metropolitana a la Región de Los Lagos (X), todos ellos causados por sucesivos sistemas frontales, que provocaron enormes pérdidas en la red vial y sectores urbanos, han hecho ver la necesidad de contar con información sistematizada que nos indique donde han estado las principales áreas amenazadas y cuales son las soluciones que se podrían prever para mitigar estos impactos en futuros eventos de este tipo”.

Moraga releva la importancia de una organización “para enfrentar emergencias, la gestión de respuesta y de prevención, otorgándole a esta última la relevancia que debe tener en el ámbito social y de la infraestructura y dentro de ella destaca el sistema de alerta de crecidas de la Dirección General de Aguas (DGA) como una respuesta inmediata ante el riesgo de pérdidas de vidas humanas y el Plan de Evacuación de Aguas Lluvias de la Dirección de Obras Hidráulicas (DOH)”.

Fey Yamina Silva Vidal y el MM5

El Centro de Predicción Numérica del Tiempo y Clima, del Perú, estuvo representado en el Curso por Fey Yamina Silva Vidal, quien expuso que “los modelos numéricos, no son otra cosa mas que la descripción matemática de los procesos físicos que tienen lugar en la atmósfera y se expresan a través de las ecuaciones primitivas basados en la conservación de la masa, la energía y la cantidad de movimiento. Las ecuaciones del modelo MM5 (Modelo de Mesoescala de 5ta Generación desarrollado en la Universidad de Pennsylvania y el Centro Nacional de Estudios Atmosféricos- PSU/NCAR) modelan las perturbaciones, respecto de los valores medios de mesoescala, de las tres componentes del viento, la temperatura y la presión atmosférica”.

En el Perú, los pronósticos basados en el modelo MM5 “han sido evaluados para identificar los posibles errores del modelo en representar las lluvias, la temperatura del aire y los vientos. Se han realizado diversas pruebas de sensibilidad del modelo a las condiciones iniciales y de frontera, al tamaño de los dominios, así como a los esquemas de parametrización de convección y capa limite planetaria, a fin de identificar el esquema que mejor se adapte a las condiciones atmosféricas locales”.

Los ingenieros Patricio Rodríguez y Gerardo Pereyra, de Argentina

Enviados por el Departamento General de Irrigación, de la Provincia Mendoza, Rodríguez y Pereyra, exponiendo en torno al Sistema de Apoyo a la Toma de Decisiones para la optimización de suministro de agua de irrigación, minimización de riesgo de inundación, expusieron que éste “fue diseñado para ser utilizado en forma genérica permitiendo su uso en varias cuencas con un mínimo de personalización por parte del operador. En su versión actual, está aplicándose extensivamente en una de ellas, la del río Tunuyán, en la Provincia de Mendoza y se esta desarrollando sobre una segunda, siendo el objetivo a futuro de tenerlo implementado en cada una de las cuencas de sus principales ríos”.

Según los ingenieros argentinos, “la versión desarrollada puede aplicarse a cualquier sistema hídrico, independiente del número de embalses hidroeléctricos, dispositivos de derivación y las diversas demandas de agua, cubriendo así distintos escenarios de satisfacción, pudiéndose esas demandas ingresarse en forma tabular”.

Radares Meteorológicos en Valencia

Jorge Tamayo Carmona, del Centro Meteorológico Territoral y del Instituto Nacional de Meteorología de Valencia, España, asegura en su ponencia que “los radares meteorológicos son elementos esenciales y básicos para la observación meteorológica y para la vigilancia y pronóstico del tiempo, proporcionando una información hidrometeorológica con una gran resolución espacial y temporal. Han abierto las puertas a muchas aplicaciones de predicción que nunca habrían sido posibles basándose únicamente en información de pluviómetros, permitiendo mejorar la predicción en un amplio rango temporal, desde el “Nowcasting” hasta el medio-largo plazo al asimilarse sus datos en la inicialización de los modelos numéricos del tiempo”.

Para Tamayo Carmona, los radares “son un elemento fundamental para la vigilancia y predicción a muy corto plazo de fenómenos mesoescalares, permitiendo emitir avisos meteorológicos más precisos en el tiempo y espacio, dando información sobre la localización e intensidad de la precipitación”. No obstante su efectividad, Tamayo Carmona reconoce que éstos “adolecen de problemas, como son la ambigüedad que presentan determinadas medidas y la dificultad en su interpretación, los errores que se producen en los datos debido a la propagación de la radiación en la atmósfera, más significativos cuanto más alejados se encuentran los blancos del radar y el coste en la adquisición y mantenimiento de los equipos”.