México se estremeció con las terribles imágenes

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MEXICO (AFP).- México se estremeció el miércoles con las terribles imágenes, reproducidas casi en directo por la televisión, del linchamiento de dos policías, que fueron quemados vivos en un suburbio al sureste de la capital junto a un tercero, que se debate entre la vida y la muerte.

   La noche del martes, los tres policías habían sido entrevistados por reporteros de una cadena de televisión y se les veía con fuertes golpes en sus rostros. Luego fueron rociados con gasolina y quemados vivos, sin que las fuerzas del orden pudieran impedir el linchamiento de dos de ellos.

   Algunos habitantes del lugar declararon a la prensa que habían confundido a los tres hombres con secuestradores.

   Indignados por la inseguridad ciudadana que padece la zona, los lugareños no creyeron la versión de los policías, y una turba enardecida decidió matarlos brutalmente.

   Fuentes oficiales, sin embargo, aventuraron que la causa del linchamiento podría ser un montaje de presuntos delincuentes que, ante el temor de verse descubiertos, hicieron correr el rumor de que los policías planeaban plagiar a dos niños.

   “Nunca había visto tanta locura, tanto odio desatado, los golpearon con tubos, los patearon, prácticamente los desfiguraron, llegaron al extremo de dejarlos irreconocibles, antes de rociarles gasolina” y prenderles fuego, dijo a la AFP Miguel Angel Lorenzana, camarógrafo de la cadena Televisa, testigo de los hechos.

   Las víctimas, vestidas de civil, eran miembros de la Policía Federal Preventiva (PFP) y oficialmente realizaban trabajo de inteligencia e investigación antinarcóticos en la delegación Tlahuac de la capital, un lugar donde según denuncias anónimas, abunda la venta de drogas al menudeo.

   “Tenemos indignación”, dijo a la prensa Ramón Martín Huerta, secretario federal de Seguridad Pública de México, dependencia que maneja a la PFP, y responsable de la investigación que realizaban los policías linchados.

   “Los tres elementos, adscritos a la Coordinación de Inteligencia para la Prevención de la Policía Federal Preventiva, efectuaban el seguimiento de 24 llamadas anónimas que se recibieron en el Centro Nacional de Atención Ciudadana en torno a la venta de drogas al menudeo, secuestro de menores y robo de vehículos en la zona”, detalló la PFP en un comunicado.

   “Tenemos ya varios datos de los individuos que instigaron todo. Apareció un grupo de personas con el tanque de gasolina”, acusó por su parte Marcelo Ebrard, secretario de Seguridad Pública de la ciudad de México.

   “Hay una señora que los incita a quemarlos, porque en un principio ellos los querían colgar de un poste, y la señora (de unos 45 años) es la que dice ”vamos a quemarlos””, aseguró el camarógrafo Miguel Angel Lorenzana.

   Cuando las autoridades arribaron al lugar, dos de los elementos ya habían fallecido bajo el fuego y la mirada de cientos de personas, aunque pudieron rescatar al tercer policía, que el miércoles se debatía entre la vida y la muerte en un hospital de la ciudad de México.

   El alcalde de la capital mexicana, el izquierdista Andrés Manuel López Obrador, reconoció a su vez que la zona donde ocurrieron los linchamientos es “orográficamente compleja”, y de difícil acceso para la policía.

   Los asesinatos, cuyas crudas imágenes inundaron las páginas de la prensa mexicana, se registraron a poco más de tres meses de una multitudinaria manifestación, en la que unas 500.000 personas inundaron las calles de la ciudad de México para protestar contra los altos índices de criminalidad.

   En la capital mexicana son denunciados en promedio unos 470 delitos diarios, aunque organizaciones civiles afirman que la cifra negra puede ser del doble, ya que la ciudadanía suele no denunciar los hechos al tener desconfianza en las autoridades judiciales y policíacas.