México y EEUU sostienen encuentro bajo tensión

El secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, junto a la embajadora estadounidense en México, Roberta Jacobson (izquierda), a su llegada al aeropuerto internacional Benito Juárez de la Ciudad de México, el 22 de febrero de 2017. (Carlos Barria/Pool photo via AP)
El secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, junto a la embajadora estadounidense en México, Roberta Jacobson (izquierda), a su llegada al aeropuerto internacional Benito Juárez de la Ciudad de México, el 22 de febrero de 2017. (Carlos Barria/Pool photo via AP)

El presidente Donald Trump envió ayer a México a su máximo diplomático y al secretario de Seguridad Nacional para una misión conciliatoria que se complica a causa del muro que quiere erigir en la frontera entre ambas naciones.
El gobierno mexicano dejó claro que no está de humor para ser sermoneado por parte del nuevo gobierno de Estados Unidos. Las relaciones entre ambos países se han desplomado desde que Trump asumió el cargo hace un mes y por su insistencia en que México pague el muro fronterizo y otras exigencias en materia comercial y de inmigración.

Durante su breve visita, el secretario de Estado, Rex Tillerson, y el secretario de Seguridad Nacional, John Kelly, se enfrentarán a un gobierno mexicano ansioso por replantear la relación con su vecino más grande, más rico y más poderoso. Tillerson llegó la tarde del miércoles a la Ciudad de México, mientras México aún digiere el anuncio del gobierno de Trump el día anterior sobre sus políticas de deportación en las que se vislumbra enviar a México a todo aquel que cruce ilegalmente la frontera, sean o no ciudadanos mexicanos. Kelly, cuyo departamento está a cargo de implementar las medidas migratorias de Trump, llegaría por separado tras una visita a Guatemala.
Ambos planean reunirse con el presidente de México, Enrique Peña Nieto, y altos funcionarios mexicanos de defensa, finanzas y política exterior. Sin embargo, la contraparte de Tillerson en México, Luis Videgaray, insistió en que “el gobierno de México y el pueblo de México no tienen por qué aceptar disposiciones que de manera unilateral un gobierno le quiera imponer a otro”.