Microempresas, un gran negocio para el desarrollo

La edad del empresario y su grado de madurez como persona y como empresario determina también el tamaño de la empresa que maneja. Esta conclusión quedó sellada en la investigación sobre las características de las microempresas y sus necesidades de formación en Centroamérica y República Dominicana, con el dato de que el 49.2% de los microempresarios tiene más de 41 años. En República Dominicana esta proporción asciende al 59.4%.

De acuerdo a este estudio presentado por el Observatorio Laboral de Centroamérica y República Dominicana, los niveles de escolaridad más bajos se encuentran en los rangos de edad mayores y, conforme se va reduciendo la edad de los encuestados, se nota una mayor participación de los individuos que cuentan con educación superior.

Un importante hallazgo de este estudio consiste en que el avance educativo de los países de la subregión se refleja también en la mayor educación de los microempresarios.

Sin embargo, el bajo nivel de implementación de procesos tecnológicos e innovaciones es uno de los problemas presentes en la mayoría e los países. En la encuesta sólo una cuarta parte expresó haber emprendido algún proceso innovador en su negocio.

Según explica María Arteta, subdirectora de la OIT, una oferta de capacitación adecuada a las necesidades de las microempresas es un factor clave para elevar la productividad y capacidad de formalización y por ende mejorar la calidad de los empleos existentes y generar mejores empleos con impacto en la reducción de la pobreza.

Esta oferta, señala el estudio, debe reconocer que la micro, pequeña, mediana y gran empresa tienen características diferentes.

Informalidad

Un 58% de los entrevistados dice contar con un salario. Sin embargo, un 37% señala no recibir un honorario, lo cual podría indicar cierto grado de desorganización en la asignación de los ingresos de la empresa y por tanto cierta informalidad.

Otro aspecto donde es posible percibir el manejo poco adecuado es el porcentaje relativamente alto de microempresarios que maneja su contabiliad mediante anotaciones en un cuaderno. En este renglón, RD se destaca entre los países en que menos contabilidad formal se lleva, con un 19.6%, solamente superado por Nicaragua,  con un 11.8 %.

En ese mismo orden, llama la atención la falta de reconocimiento de los jefes de microempresas de sus propias competencias. Sin embargo, en el caso de República Dominicana, la mayoría de los que admitieron tener algún problema aseguraron que les falta claridad para saber cuáles son sus costos y que les cuesta trabajar con empleados.

De todas formas, existen elementos para creer que este es un mundo en evolución. Esto incluye el nivel de sobrevivencia. Aunque la mayor parte de las unidades  investigadas en este estudio tienen menos de 6 años de existencia (38%),  casi un 30% tiene más de 10 años de antiguedad.

Así mismo, y a diferencia del pensamiento común, el 76% de las empresas entrevistadas cuenta con licencias de funcionamiento. Los micro empresarios se identifican a sí mismos como personas responsables, independientes, persistententes y visionarias, entre otras características.

Más estadística confiable

En sus conclusiones, el estudio sobre las características de la microempresas y sus necesidades de formación en Centroamérica y República Dominicana arroja como recomendación que en el ámbito de  las políticas públicas, es importante establecer espacios institucionales de coordinación que permitan desarrollar y diversificar acciones dirigidas a mejorar el desarrollo productivo de las empresas.

“Esto se logra precisamente a partir de espacios de concertación social que impulsen el desarrollo de competencias. Para ello es sumamente importante el  tener acceso a una   información estadística empresarial y laboral confiable”.

De acuerdo a este estudio realizado por el Observatorio Laboral de Centroamérica y RD, en el ámbito de la capacitación, es importante que los institutos e formación profesional, tanto públicos como priados, estudien cuidadosamente  los requisitos de ingreso a los cursos de capacitación, de tal forma que los grupos poblacionales que más requieren de la formación, sean en efecto los que la reciban.

“La comprobación de las necesidades de capacitación de las empresas dependen de muchas variables, como son sector, tamaño, educación del jefe, entre otros factores.

Esto implica que las asistencias o servicios que se le preste a las microempresas muchas  veces ni funciona porque no se reconoce que la micro, la pequeña y la mediana empresa tienen características y problemas diferentes.

En el estudio se destaca que el sistema educativo formal debe introducir en la curricula escolar temas de desarrollo de habilidades emprendedoras, así como administrativas, y promover desde la escuela una cultura de la  innovación tecnológica.

De igual modo se señala la conveniencia de promover el emprendimiento tanto como el trabajo asalariado.