Miedo patológico a la disciplina

El proyecto de ley que regulará las actividades de los partidos políticos ha vuelto a la mesa de las discrepancias de las organizaciones que se han comprometido -en teoría, que no en los hechos- a crear un estatuto que las discipline y modere. El presidente del Senado y secretario general del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Reinaldo Pared Pérez, dice que no hay tiempo para conocer el proyecto y el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) insiste en que sea sancionado en el Congreso.

En su oportunidad, cuando controlaba el Congreso, el PRD jugó las mismas fichas en cuanto a la propuesta de una ley de partidos.  Las dos organizaciones han manoseado el proyecto según convenga a sus intereses en determinadas  coyunturas políticas, pero no se ponen de acuerdo en dar un paso en la dirección que el país aspira y necesita. El clientelismo le sigue torciendo el brazo a la razón.

El momento deberá llegar en que sea aprobada una ley que  controle  la conducta de los partidos políticos, a la manera antojadiza de manejar su democracia interna, y que  fiscalice la obtención y uso de fondos para financiar las campañas internas y nacionales. El temor a la disciplina queda de manifiesto una vez más con las discrepancias actuales. Parecería que aprobar la disciplina sería una especie de suicidio.

Por un plan de relevos médicos

La demanda de servicios médicos desencadenada por la tragedia de Haití ha sobrepasado la capacidad de algunos de nuestros hospitales. Esa presión, a su vez, ha exigido grandes sacrificios del personal médico y paramédico. La situación, en este aspecto, ha sido crítica en los hospitales cercanos a la frontera, en los de Santiago  y en el Darío Contreras, que es el principal centro de traumatología del país. La respuesta humanitaria del país ante la tragedia del  pueblo haitiano ha incluido este aspecto vital.

El Colegio Médico Dominicano ha reclamado que se habilite un plan de relevos y que se provean condiciones para que los médicos agotados puedan descansar. Este reclamo es comprensible, y más tomando en cuenta que muchos médicos se han incorporado a servicio de manera voluntaria. La Secretaría de Salud Pública debe tomar en cuenta la situación y actuar para mejorar las condiciones de este personal. La coyuntura así lo aconseja.