Mientras llega la tardía reforma

Por muchos factores, entre los que hay que contar la resistencia al cambio, la reforma de la Policía Nacional podría tardar todavía mucho tiempo. Sin embargo, no hay que esperar la aprobación de la ley de reforma para ir haciendo transformaciones en la estructura actual de la institución. Por ejemplo, dentro del esquema actual, se podría ir trabajando para mejorar las condiciones de trabajo y la capacidad de operación de este cuerpo civil armado.
En 2013, la Policía inició un programa de acondicionamiento de sus destacamentos a nivel nacional. Sin embargo, el informe “Condiciones de Trabajo de la Policía Nacional en los destacamentos del Corredor Duarte y 18 barrios de la Zona Norte del Distrito Nacional”, hecho por Participación Ciudadana, destaca las precarias condiciones en que opera gran parte de los destacamentos del Corredor Duarte y barrios de la Zona Norte del Distrito Nacional.
Según ese estudio, solo el 36 por ciento de los destacamentos de la zona estudiada están equipados de computadora, otros carecen de radios y unos cuantos ni siquiera tienen teléfono. Creemos que sobre la marcha, hasta que se produzca la tan esperada y necesaria reforma integral, la Policía puede ir mejorando sus condiciones de trabajo y operatividad para tener un mejor desempeño en sus labores cotidianas. Para eso no hay que esperar ninguna ley.

Elecciones en Haití y comercio

La República Dominicana logró hace poco que Haití levantara las restricciones de ingreso impuesta a 23 de nuestros productos. Gracias a esa gestión, ha vuelto a la normalidad el flujo terrestre de esas mercancías, con el único requisito del pago de los aranceles correspondientes. Pero el levantamiento fue decisión de un Gobierno provisional que podría ser desplazado si las elecciones programadas para el 9 de octubre se desarrollan con normalidad.
Nuestras relaciones comerciales con Haití siempre han resultado afectadas por decisiones caprichosas de los gobiernos haitianos. De ahí que el levantamiento de las restricciones no puede tomarse como algo definitivo. Falta ver qué pasará en el escenario político del país vecino, y rogar porque todo salga bien para la institucionalidad de ese Estado.