Millonario EU deja todo y corre a socorrer haitianos

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JIMANI,    República Dominicana  AP Igual que muchas personas alrededor del mundo, cuando Jeremy Johnson se enteró sobre el terremoto que sacudió a Haití, sintió que debía ayudar a las víctimas. 

De inmediato habló con sus socios y con un grupo de amigos, y en pocos días logró reunir cientos de kilos de comida y artículos de primera necesidad, cirujanos y personas dispuestas a ir a Haití. ¨Cómo llevar toda esa carga? Para él fue fácil: en sus propias aeronaves. 

A los 34 años, el empresario, que se dedica a mercadeo y publicidad por internet, de pelo rojo y pecas, ha hecho una fortuna tal que le permitió llegar a la zona devastada con dos aeronaves y un helicóptero propios, y hasta le sobró dinero para comprar —al contado— otros dos helicópteros en República Dominicana tras darse cuenta de que era insuficiente la transportación para repartir todo lo que había recolectado.  “He sido una persona muy bendecida”, dijo Johnson en una entrevista con la AP en el campamento de operaciones que montó en Jimaní, ciudad dominicana en la frontera con Haití, y tras un largo día de recorrer varias comunidades aisladas a las afueras de Puerto Príncipe.  

Pero cuando Johnson llegó a la capital haitiana con cajas de comida, la gente estaba tan ansiosa que se lanzaron sobre su helicóptero y la situación se volvió “realmente peligrosa”. Johnson no los culpa y entiende que lo que han perdido es tanto, que es natural que se desesperen cuando se acerca la ayuda.  Otro problema inesperado con el que se topó fue la burocracia. En el aeropuerto, los funcionarios le pedían pepeles que no tenía para cargar los grandes paquetes de ayuda que estaban ahí detenidos, así como un seguro que tomaría días conseguir, algo inaceptable para alguien que está acostumbrado a los resultados inmediatos.  “Así que hasta robé”, dice, como si se tratara más bien de una travesura.  Confesó que metió unas cajas con alimentos que nadie estaba distribuyendo y ese mismo día las repartió a las afueras de Puerto Príncipe.

A partir de entonces cambió el rumbo y comenzó a visitar otras pequeñas comunidades en los suburbios de la capital.

Hizo campamento en Jimaní, RD

El campamento que montó en un parque de fútbol en el pueblo fronterizo de Jimaní, del lado dominicano de la frontera con Haití, está bajo una carpa plástica como las que se usan en fiestas, y a la que se asoman esporádicamente con igual curiosidad adultos, niños y perros escuálidos.